domingo, octubre 03, 2010

Advaita Según Mooji



Interlocutor: Su propio Maestro, Papaji, es a menudo llamado maestro Advaita. A Sri Ramana, que es el Guru de Papaji, muchos le han atribuido el hecho de que se haya reavivado esta antigua filosofía no-dual en los tiempos modernos. ¿Puedo preguntarle de qué trata todo esto del Advaita?

Mooji: Advaita trata de Ti; de quién o qué eres. La gran ventaja del Advaita radica en que no necesitas ninguna base religiosa. No necesitas creer en nada en absoluto. Gente que sigue todo tipo de tradiciones vienen al Advaita y son bien recibidos. Sólo un anhelo en el corazón por conocerte a ti mismo, o de estar libre de sufrimiento, debe estar ahí para que se realice la Verdad de lo que esta antigua y práctica filosofía señala.

El Advaita es directo, señala hacia la Verdad inmediatamente, desde el primer instante. Primero, señala que tú eres completo tal como eres; luego comienza a guiarte fuera del sufrimiento. No hay camino. Esta es la Verdad absoluta. A medida que este entendimiento se hace más profundo, se produce un gran alivio. Aquí no se te dice cómo debes prepararte para este viaje: que debes meditar diariamente, estar comprometido o ser fuerte. Lo que hacen este tipo de consejos es ponerte en frente una serie de tareas antes incluso de que hayas comenzado tu indagación. La ausencia de toda práctica espiritual en Advaita es la principal diferencia cuando lo comparamos con muchas otras vías que empiezan con la asunción de que tú eres tu mente, que estás limitado y que tienes que hacer algo para liberarte. Advaita te enseña desde el principio que quien eres realmente, siempre ha sido libre. Se te señala directamente hacia la siempre perfecta y no cambiante realidad del Ser, tu Ser. Primero, descubre la Verdad, luego haz lo que plazca a tu corazón.

Interlocutor: Entonces, en esa Libertad, ¿cómo se ven y se manejan las emociones?

Mooji: Las emociones son sólo la expresión de un Ser universal. Todo, no sólo las emociones sino toda acción, cada pensamiento, cada movimiento; todo se incluye en esta maravillosa expresión de la Eseidad. Advaita no interpreta ni se enfoca sobre ningún movimiento en particular. La poca o la mucha atención se pone en este “juego de olas”. A las emociones se les da espacio para que se expresen, para agotar su expresión y encontrar de nuevo la paz en el Ser. La presencia y el juego de las emociones no son una medida de la pura Consciencia que eres. Quien ha despertado a la Verdad, ya no se identifica con ningún objeto, pensamiento, persona o emoción. No sufren decepciones porque están libres de expectativas. Son uno con el flujo natural de la manifestación, con la danza natural de la energía cósmica que aparece en estos cuerpos. Aunque el condicionamiento pueda manifestarse todavía, no hay una asociación interna con eso. Así, permanecen naturalmente libres. Sin identificarse con la memoria personal, todo este ruido del condicionamiento se disuelve. El mismo concepto de condicionamiento, reconocido como mero pensamiento, se desvanece en el tiempo gradualmente.

Interlocutor: Mi experiencia es la del yoga y la meditación. Estar en satsang y leer sobre Advaita, de alguna forma me confunde.

Mooji: Eso es natural. La mente está confusa porque la mente siempre está intentando conseguir algo, entender, tener la sensación “yo sé esto”, “yo entiendo esto”, “yo sé a dónde voy”. La mente está muy enfocada en una proyección lineal y progresiva. Por eso, inicialmente, cuando choca con algo tan simple como la no dualidad, donde no hay ningún sitio al que “ir”, nada que atrapar, la mente condicionada se vuelve muy confusa, realmente muy confusa.

Interlocutor: Entonces, es realmente muy sencillo.

Mooji: Es incluso más sencillo que sencillo. Sencillo implica que hay algo que necesitas hacer que no es difícil, pero Esto existe incluso antes de que se piense que es sencillo. Se experimenta como difícil porque no puedes deshacerte en tu mente de la noción de que eres limitado. La mente recoge incontables conceptos, y al aferrarnos a los que no son verdaderos, sofocamos nuestra espontaneidad, el reconocimiento de nuestro Ser inherente. Así es que, la mente que dice “¡no entiendo!” ¿cómo puede entender la total simplicidad cuando su naturaleza es volver complejo lo que es natural?

Interlocutor: ¿Qué es la auto indagación?

Mooji: La auto indagación es el espejo en el que lo Eterno se reconoce a Sí mismo. Al mirar con la ayuda de este espejo, llegas a saber instantáneamente quién eres realmente; no quién es tu cuerpo, no quien piensas tú que eres o quien otros dicen que eres; no, a través de este mirar, una percepción directa no-dual de tu Ser, se revela. Tu Ser no es un objeto, ¿cómo puede la mente encontrar o alcanzar lo que no es un objeto? No me refiero sólo a objetos físicos. Un pensamiento es un objeto de percepción tanto como lo pueda ser cualquier cosa material, y también lo son los sentimientos, imágenes, recuerdos y sensaciones. Brevemente, todos los fenómenos son objetos. La mente está acostumbrada a interpretar y medir los fenómenos. Entonces, ¿cómo puede descubrir la mente eso que es consciente de los fenómenos, que es tu propio Ser, la única Realidad? Eres consciente de todo lo que aparece frente a ti en la pantalla de la Consciencia. ¿Dónde está el mundo sin ti? ¿Dónde y qué son los pensamientos sin ti, el que los percibe? ¿Dónde están las experiencias sin ti, el único que las percibe? Tú eres la raíz y la fuente de toda experiencia. No puede haber ninguna experiencia sin ti.

Interlocutor: Me han dicho que Advaita Vedanta es la enseñanza espiritual más elevada.

Mooji: Real y verdaderamente, Advaita no es una enseñanza. Yo no lo llamaría una enseñanza. Una enseñanza requiere de alguien que va a estudiar y a aprender. Advaita va directo y dice: “¿Quién es ese que va a aprender? ¿Puedes aprender a ser tú?”

Interlocutor: Más y más gente, creo, está buscando libertad.

Mooji: Para ser honesto, una vez creí lo mismo, pero entonces vi que la mayoría de la gente está buscando satisfacer sus proyecciones. Que realmente viven en sus mentes y la mente sólo pretende querer libertad. De hecho, la mente no quiere Libertad en absoluto. Es lo último que quiere porque la Libertad mata a la mente condicionada. Pero sí, hay una atracción creciente hacia el descubrimiento espiritual. Esto es bueno, aunque inicialmente uno empieza de una forma indirecta. Tú estás navegando. Podrías cambiar de una balsa a un aerodeslizador y luego pasarte a un barco, pero aún sigue siendo algo bueno, aunque no estás en el agua, al menos estás sobre el agua. Pero no me preocupo demasiado por todos estos movimientos que se dan en la Consciencia universal, porque hay muchos malentendidos sobre lo que realmente significa y Es la Verdad. Por la Verdad tienes que dejar todo a un lado y desnudarte de todas tus proyecciones, condicionamientos y conceptos, y entonces, cuando estás totalmente desnudo, no coges otros nuevos, permaneces desnudo.

Interlocutor: ¿El Advaita puede ayudar a hacer un mundo mejor?

Mooji: Cuando estás libre de la influencia hipnótica de tus propios conceptos, tu condicionamiento mental y proyecciones vanas, eres verdaderamente accesible para tu propio Ser. No habrá ninguna energía interna restrictiva o ninguna necesidad de manipular a otros para satisfacer tus proyecciones. De alguna forma, tu entorno mejora automáticamente con tu presencia. De la misma forma que los árboles nos proveen de oxígeno para respirar, lo que nadie les agradece, los seres humanos que han despertado a la Verdad irradian una gran paz, comunión y amor sin hacer ningún esfuerzo consciente para ello. La paz es su verdadera naturaleza. Hay un dicho, “Si tengo un trozo de pan y te doy la mitad, me he quedado sin la mitad, pero si te doy todo mi conocimiento y amor, todavía tengo todo el conocimiento y el amor que he dado.” Y esto es lo que es compartir la Verdad. No estás compartiendo objetos, es compartir un Sujeto, y el Sujeto no puede ser dividido. Tú eres Eso.

Así es que, para responder a tu pregunta, ¿puede el Advaita, que significa la verdadera comprensión y experiencia de la Verdad, ayudar al mundo? ¡Por supuesto que puede! Incluso con tu misma búsqueda de la Verdad, no estás ayudándote sólo a ti mismo sino que se está ayudando a otros seres automáticamente también. Cuando tu mente se vuelve hacia la Justicia, la Paz, simultáneamente habrá una búsqueda para eliminar el odio, el miedo y el deseo, que son todos formas de ignorancia. Tu búsqueda es sagrada porque vuelves tu rostro hacia la Verdad y la gente es atraída a esta Verdad, que es otro nombre para quienes somos.

Traducido de "Breath of the Absolute" (El Hálito del Absoluto) por Asun Aparicio.

Publicado en el Blogs "Wu Wei's Corners"


sábado, agosto 01, 2009

Tao Te King (XXXI, XXXII)

XXXI

Las armas son instrumentos nefastos.
El hombre de Tao nunca se sirve de ellas.
El hombre de bien considera la izquierda como sitio de honor,
pero permanece a la derecha cuando porta armas.
Las armas son instrumentos nefastos,
no adecuados para el hombre de bien.
Sólo las usa en caso de necesidad,
y lo hace comedidamente,
sin alegría en la victoria.
El que se alegra de vencer
es el que goza con la muerte de los hombres.
Y quien se complace en matar hombres
no puede prevalecer en el mundo.
Para los grandes acontecimientos
el sitio de honor es la izquierda,
y la derecha para los hechos luctuosos.
El segundo jefe se coloca a la izquierda,
y el primer jefe a la derecha, que es el lugar reservado en los ritos fúnebres.
Quien haya matado
debe llorar con dolor y tristeza.
La victoria en la guerra
debe seguir el rito funerario.


XXXII

El Tao, en su eternidad, carece de nombre.
Aunque mínimo en su unidad,
el mundo no puede contenerla.
Si los príncipes y los reyes
pudieran permanecer en el Tao
todos los seres se les someterían.
El cielo y la tierra
se unirían para llover dulce rocío
El pueblo, sin gobierno
por sí mismo se ordenaría con equidad.
Cuando en el principio se dividió, dando formas a todas las cosas,
tuvo nombres.
Con los nombres supo contenerse,
y así, no corre peligro.
El Tao es al universo
como los riachuelos y los valles son respecto a los ríos y al mar.





domingo, julio 19, 2009

La Presenciación


Interlocutor: Yo estoy lleno de deseos y quiero cumplirlos. ¿Cómo puedo lograr lo que quiero?

Maharaj: ¿Merece usted lo que desea? De un modo u otro usted tiene que trabajar por el cumplimiento de sus deseos. Invierta energía y espere los resultados.

Interlocutor: ¿De dónde voy a sacar la energía?

Maharaj: El deseo mismo es energía.

Interlocutor: ¿Entonces por qué no se cumplen todos los deseos?

Maharaj: Quizás no fue bastante fuerte ni duradero.

Interlocutor: Sí, ese es mi problema. Quiero cosas, pero soy perezoso cuando llega el momento de la acción.

Maharaj: Cuando su deseo no es claro ni fuerte, no puede tomar forma. Además, si sus deseos son personales, para su propio disfrute, la energía que usted les da es necesariamente limitada; no puede ser más que la que usted tiene.

Interlocutor: Sin embargo, a menudo personas ordinarias alcanzan lo que desean.

Maharaj: Después de desearlo muchísimo y durante mucho tiempo. Incluso entonces, sus logros son limitados.

Interlocutor: ¿Y qué hay de los deseos no egoístas?

Maharaj: Cuando usted desea el bien común, el mundo entero quiere con usted. Haga suyo propio el deseo de la humanidad y trabaje usted por él. Ahí usted no puede fracasar.

Interlocutor: La humanidad es obra de Dios, no mía. Yo estoy interesado en mí mismo. ¿No tengo el derecho de ver mis deseos legítimos cumplidos? No harán daño a nadie. Mis deseos son legítimos. Son deseos justos, ¿por qué no se hacen realidad?

Maharaj: Los deseos son justos o injustos según las circunstancias; depende de cómo usted los considere. Es solo para el individuo para el que una distinción entre justo e injusto es válida.

Interlocutor: ¿Cuáles son las líneas directrices para tal distinción? ¿Cómo puedo yo saber cuales de mis deseos son justos y cuales son injustos?

Maharaj: En su caso los deseos que llevan al sufrimiento son injustos y los que llevan a la felicidad son justos. Pero usted no debe olvidar a los demás. Su sufrimiento y su felicidad también cuentan.

Interlocutor: Los resultados están en el futuro. ¿Cómo puedo yo saber lo que serán?

Maharaj: Use su mente. Recuerde, observe. Usted no es diferente de los demás. La mayoría de sus experiencias son válidas para usted también. Piense clara y profundamente, penetre la estructura entera de sus deseos y sus ramificaciones. Ellos son una parte importantísima de su entramado mental y emocional y afectan poderosamente a sus acciones. Recuerde, usted no puede abandonar lo que no conoce. Para ir más allá de usted mismo, usted debe conocerse.

Interlocutor: ¿Qué quiere decir conocerme a mí mismo? Al conocerme a mí mismo, ¿qué es exactamente lo que llego a conocer?

Maharaj: Todo lo que usted no es.

Interlocutor: ¿Y no lo que yo soy?

Maharaj: Lo que usted es, usted ya lo es. Sabiendo lo que usted no es, usted se libra de ello y permanece en su propio estado natural. Todo ello acontece de modo enteramente espontáneo y sin esfuerzo.

Interlocutor: ¿Y qué descubro?

Maharaj: Usted descubre que no hay nada que descubrir. Usted es lo que usted es y eso es todo.

Interlocutor: ¿Pero finalmente qué soy yo?

Maharaj: La negación última de todo lo que usted no es.

Interlocutor: ¡Yo no comprendo!

Maharaj: Es su idea fija de que usted debe ser una cosa u otra la que le ciega a usted.

Interlocutor: ¿Cómo puedo deshacerme de esta idea?

Maharaj: Si usted confía en mí, crea cuando le digo que usted es la presenciación pura que ilumina la consciencia y su contenido infinito. Dése usted cuenta de esto y viva de acuerdo con ello. Si usted no me cree, entonces vaya usted al interior, indagando «¿qué soy yo?», o enfoque su mente sobre «yo soy», lo cual es ser puro y simple.

Interlocutor: ¿De qué depende mi fe en usted?

Maharaj: De su penetración en el corazón de otras gentes. Si usted no puede ver dentro de mi corazón, vea dentro del suyo propio.

Interlocutor: Yo no puedo hacer ni lo uno ni lo otro.

Maharaj: Purifíquese usted por una vida bien ordenada y útil. Observe sus pensamientos, sus sentimientos, sus palabras y sus acciones. Eso aclarará su visión.

Interlocutor: ¿No debo renunciar a todas las cosas primero, y vivir una vida sin hogar?

Maharaj: Usted no puede renunciar. Usted puede dejar su casa y dar un disgusto a su familia, pero los apegos están en la mente y no le dejarán a usted hasta que usted conozca su mente por dentro y por fuera. Lo primero es lo primero —conózcase a usted mismo, todo lo demás vendrá con ello.

Interlocutor: ¡Pero usted ya me ha dicho que yo soy la Realidad Suprema! ¿No es eso conocimiento de sí mismo?

Maharaj: ¡Por supuesto que usted es la Realidad Suprema! ¿Pero y qué? Cada grano de arena es Dios; saberlo es importante, pero eso es solo el comienzo.

Interlocutor: Bien, usted me ha dicho que yo soy la Realidad Suprema. Yo le creo a usted. ¿Qué es lo siguiente que tengo que hacer?

Maharaj: Ya se lo he dicho. Descubra todo lo que usted no es. Ni el cuerpo, ni los sentimientos, ni los pensamientos, ni las ideas, ni el tiempo, ni el espacio, ni el ser ni el no ser, ni esto ni eso —nada concreto ni abstracto que usted pueda señalar es usted. Una mera afirmación verbal no bastará —usted puede repetir una fórmula inacabablemente sin ningún resultado. Usted debe observarse continuamente —particularmente su mente— momento a momento, sin omitir nada. Esta presenciación es esencial para la separación entre el sí mismo y el no sí mismo.

Interlocutor: La presenciación —¿no es mi naturaleza real?

Maharaj: Para presenciar, debe haber algo que presenciar. ¡Estamos todavía en la dualidad!

Interlocutor: ¿Qué hay sobre presenciar al presenciador? ¿La presenciación de la presenciación?

Maharaj: Juntar palabras no le llevará a usted lejos. Vaya usted adentro y descubra lo que usted no es. Nada más importa.



[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]






viernes, julio 10, 2009

2 de febrero de 1935

Otro día, el señor Evans-Wentz continuó:

—¿Se puede tener más de un maestro espiritual?

Maharshi: ¿Quién es un Maestro? Después de todo, el Maestro es el Sí mismo. Según las etapas del desarrollo de la mente, el Sí mismo se manifiesta externamente como el Maestro. Avadhuta, famoso santo de la antigüedad, decía que él había tenido más de veinticuatro Maestros. El Maestro es aquél de quien uno aprende algo. A veces, el Gurú puede ser también inanimado, como en el caso de Avadhuta. Dios, el Gurú y el Sí mismo son idénticos.

Un hombre de mentalidad espiritual piensa que Dios es omnipenetrante y toma a Dios como su Gurú. Más tarde, Dios le pone en contacto con un Gurú personal y el hombre le reconoce como todo en todos. Finalmente, a ese mismo hombre, por la Gracia del Maestro, se le hace sentir que su Sí mismo es la Realidad y nada más. Así es como encuentra que el Sí mismo es el Maestro.

Evans-Wentz: ¿Inicia a sus discípulos Sri Bhagaván?

El Maharshi guardó silencio.

Después, uno de los devotos se encargó de responder, diciendo:

—El Maharshi no ve a nadie como fuera de su Sí mismo. Así pues, para él no hay discípulos. Su Gracia es omnipenetrante y Él comunica su Gracia a cualquier individuo que la merece en silencio.

Evans-Wentz: ¿Cómo ayudan los libros a la Realización del Sí mismo?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le mentalizan espiritualmente.

Evans-Wentz: ¿Hasta dónde ayuda el intelecto?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le hace sumergir el intelecto en el ego, y el ego en el Sí mismo.


[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




martes, junio 30, 2009

Tao Te King (XXIX, XXX)

XXIX

Quien pretende el gobierno del mundo
y transformar éste,
se encamina al fracaso.
El mundo es un jarro sagrado
que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo, lo deforma,
quien lo aferra, lo pierde.
Hay quienes marchan adelante,
hay quienes marchan detrás.
Hay quienes permanecen callados,
hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros débiles.
Algunos medran, otros perecen.
Luego el sabio rechaza el exceso,
la extravagancia y la propia complacencia.


XXX

El que está en el camino del Tao,
no refuerza el imperio de las armas.
Toda acción provoca reacciones.
Sólo zarpas y espinos nacen
en el lugar donde acampan los ejércitos.
Después de la guerra, siguen años de hambre.
El buen general vence, y allí se queda.
No abusa de su poder, no se sobrestima.
Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
Cuando las cosas alcanzan su extremo, comienzan a declinar.
Eso es oponerse al Tao.
Y lo que se opone al Tao
Camina rápidamente a su fin.








domingo, mayo 17, 2009

Respuestas de la Memoria

Interlocutor: Unos dicen que el universo ha sido creado. Otros dicen que siempre ha existido y que siempre está sufriendo transformaciones. Unos dicen que está sujeto a leyes eternas. Otros niegan incluso la causalidad. Unos dicen que el mundo es real. Otros —que no tiene ningún ser.

Maharaj: ¿Sobre qué mundo está usted preguntando?

Interlocutor: El mundo de mis percepciones, por supuesto.

Maharaj: El mundo que usted puede percibir es ciertamente un mundo muy pequeño. Y es enteramente privado. Tómelo como un sueño y entiéndaselas con él.

Interlocutor: ¿Cómo puedo tomarlo como un sueño? Un sueño no dura.

Maharaj: ¿Cuánto durará su pequeño mundo propio?

Interlocutor: Después de todo, mi pequeño mundo no es sino una parte del total.

Maharaj: ¿No es la idea de un mundo total una parte de su mundo personal? El universo no viene a decirle a usted que usted es una parte de él. Es usted el que ha inventado una totalidad para que le contenga a usted como una parte. De hecho, todo lo que usted conoce es su mundo privado propio, por muy bien que usted lo haya amueblado con sus imaginaciones y expectativas.

Interlocutor: ¡Ciertamente, la percepción no es imaginación!

Maharaj: ¿Qué otra cosa es? La percepción es reconocimiento, ¿no es así? Algo enteramente desconocido puede ser sentido, pero no puede ser percibido. La percepción implica la memoria.

Interlocutor: Concedido, pero la memoria no lo convierte en ilusión.

Maharaj: Percepción, imaginación, expectación, anticipación, ilusión —todas se basan en la memoria. Apenas hay líneas fronterizas entre ellas. Simplemente se funden unas en otras. Todas son respuestas de la memoria.

Interlocutor: Sin embargo, la memoria está aquí para probar la realidad de mi mundo.

Maharaj: ¿Cuánto recuerda usted? Trate de escribir de memoria lo que usted ha estado pensando, diciendo y haciendo el día 30 del mes pasado.

Interlocutor: Sí, hay un vacío.

Maharaj: No está tan mal. Usted recuerda un montón —es la memoria inconsciente la que hace tan familiar el mundo en el que vive.

Interlocutor: Admitido que el mundo en el que vivo es subjetivo y parcial. ¿Qué hay sobre usted? ¿En qué tipo de mundo vive usted?

Maharaj: Mi mundo es como el suyo. Yo veo, oigo, siento, pienso, hablo y actúo en un mundo que percibo, lo mismo que usted. Pero para usted eso es todo, mientras que para mí es casi nada. Sabiendo que el mundo es una parte de mí mismo, yo no le presto más atención que la que usted presta al alimento que usted ha comido. Mientras está siendo preparado y comido el alimento está separado de usted y su mente está con él; una vez tragado, usted deviene totalmente inconsciente de él. Yo me he comido el mundo y ya no necesito pensar más en él.

Interlocutor: ¿No deviene usted completamente irresponsable?

Maharaj: ¿Cómo podría? ¿Cómo puedo yo hacer daño a algo que es uno conmigo? Al contrario, sin pensar en el mundo, todo lo que yo hago le será beneficioso. Lo mismo que el cuerpo se pone bien inconscientemente, así yo estoy incesantemente activo poniendo bien al mundo.

Interlocutor: No obstante, ¿usted es consciente del inmenso sufrimiento del mundo?

Maharaj: Por supuesto que lo soy, mucho más de lo que lo es usted.

Interlocutor: ¿Entonces que hace usted?

Maharaj: Lo miro a través de los ojos de Dios y encuentro que todo está bien.

Interlocutor: ¿Cómo puede decir usted que todo está bien? Mire las guerras, la explotación, la lucha cruel entre el ciudadano y el estado.

Maharaj: Todos esos sufrimientos los hace el hombre y está dentro del poder del hombre ponerles un fin. Dios ayuda poniendo al hombre frente a los resultados de sus acciones y pidiendo que el equilibrio sea restaurado. El karma es la ley que trabaja por la rectitud; es la mano curativa de Dios.

[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]