sábado, febrero 07, 2009

El Sí Mismo está más allá de la mente

Interlocutor: Cuando era un niño experimenté muy a menudo estados de felicidad completa, cercanos al éxtasis. Más tarde, cesaron. Pero desde que vine a la India reaparecieron, particularmente desde que le encontré a usted. Sin embargo estos estados, por maravillosos que sean, no son duraderos. Vienen y van y no hay ningún conocimiento de cuando volverán de nuevo.

Maharaj: ¿Cómo puede algo ser estable en una mente que ella misma no es estable?

Interlocutor: ¿Cómo puedo hacer que mi mente sea estable?

Maharaj: ¿Cómo puede una mente inestable hacerse a sí misma estable? Por supuesto no puede. La naturaleza de la mente es vagar de un lado a otro. Todo lo que usted puede hacer es llevar el foco de la consciencia más allá de la mente.

Interlocutor: ¿Cómo se hace?

Maharaj: Deseche todos los pensamientos excepto uno: el pensamiento «yo soy». La mente se rebelará al comienzo, pero con paciencia y perseverancia cederá y se tranquilizará. Una vez que usted esté tranquilo, las cosas comenzarán a acontecer espontáneamente y completamente naturales, sin ninguna interferencia de su parte.

Interlocutor: ¿Puedo evitar esta dilatada batalla con mi mente?

Maharaj: Sí, puede. Viva su vida como viene, pero siempre alerta, siempre vigilante, dejando que todo acontezca como acontece, haciendo las cosas naturales de modo natural, sufriendo, regocijándose como la vida lo traiga. Eso también es una vía.

Interlocutor: Bien, entonces puedo casarme, tener hijos, llevar un negocio ser feliz.

Maharaj: Ciertamente. Usted puede ser feliz o no, tómelo a su paso.

Interlocutor: Pero yo quiero felicidad.

Maharaj: La verdadera felicidad no puede ser encontrada en las cosas que cambian y se desvanecen. El placer y el dolor alternan inexorablemente. La felicidad viene del sí mismo y sólo puede encontrarse en el sí mismo. Encuentre su sí mismo real (swarupa) y todo lo demás vendrá con él.

Interlocutor: Si mi sí mismo real es paz y amor, ¿por qué está tan inquieto?

Maharaj: No es su sí mismo real el que está inquieto, pero su reflejo en la mente aparece inquieto porque la mente es inquieta. Es como el reflejo de la luna en el agua agitada por el viento. El viento del deseo agita a la mente, y el «yo», que no es más que un reflejo del Sí mismo en la mente, aparece cambiante. Pero esas ideas de movimiento, de inquietud, de placer y de dolor están todas en la mente. El Sí mismo está más allá de la mente, presenciador consciente, pero no implicado.

Interlocutor: ¿Cómo alcanzarlo?

Maharaj: Usted es el Sí mismo aquí y ahora. Deje a la mente en paz, permanezca consciente y no implicado y usted se dará cuenta de que estar alerta pero desapegado, observando cómo los acontecimientos vienen y se van, es un aspecto de su naturaleza real.

Interlocutor: ¿Cuáles son los otros aspectos?

Maharaj: Los aspectos son infinitos en número. Dése usted cuenta de uno, y se dará cuenta de todos.

Interlocutor: Dígame usted algo que me ayude.

Maharaj: ¡Usted sabe mejor lo que usted necesita!

Interlocutor: Yo estoy inquieto. ¿Cómo puedo obtener paz?

Maharaj: ¿Para qué necesita usted paz?

Interlocutor: Para ser feliz.

Maharaj: ¿No es usted feliz ahora?

Interlocutor: No, no lo soy.

Maharaj: ¿Qué le hace a usted infeliz?

Interlocutor: Tengo lo que no quiero, y quiero lo que no tengo.

Maharaj: ¿Por qué no lo invierte usted?: Quiera lo que usted tiene y no se preocupe por lo que no tiene.

Interlocutor: Quiero lo que es agradable y no quiero lo que es doloroso.

Maharaj: ¿Cómo sabe usted lo que es agradable y lo que no lo es?

Interlocutor: Por la experiencia pasada, por supuesto.

Maharaj: Guiado por la memoria usted ha estado persiguiendo lo agradable y esquivando lo desagradable. ¿Lo ha logrado usted?

Interlocutor: No, no le he logrado. Lo agradable no dura. El dolor vuelve de nuevo.

Maharaj: ¿Cuál dolor?

Interlocutor: El deseo del placer, el miedo del dolor, ambos son estados de miseria. ¿Hay un estado de placer sin mezcla?

Maharaj: Todo placer, físico o mental, necesita un instrumento. Ambos instrumentos físico y mental son materiales, se fatigan y se agotan. El placer que proporcionan es necesariamente limitado en intensidad y duración. El dolor es el trasfondo de todos sus placeres. Usted los quiere porque sufre. Por otra parte, la búsqueda misma del placer es la causa del dolor. Es un círculo vicioso.

Interlocutor: Puedo ver el mecanismo de mi confusión, pero no veo mi salida de él.

Maharaj: El examen mismo del mecanismo muestra la salida. Después de todo, su confusión está solo en su mente, que hasta ahora nunca se ha rebelado contra la confusión y nunca ha logrado hacerse con ella. Se ha rebelado sólo contra el dolor.

Interlocutor: ¿De modo que todo lo que puedo hacer es permanecer confundido?

Maharaj: Esté alerta. Indague, observe, investigue, aprenda todo lo que pueda sobre la confusión, como opera, lo que le hace a usted y a otros. Viendo claramente la confusión usted deviene limpio de la confusión.

Interlocutor: Cuando miro dentro de mí mismo, encuentro que mi deseo más fuerte es crear un monumento, construir algo que me sobreviva. Incluso cuando pienso en un hogar, esposa e hijos, es porque ello es un testimonio de mí mismo duradero, sólido.

Maharaj: De acuerdo constrúyase un monumento. ¿Cómo se propone usted hacerlo?

Interlocutor: Importa poco qué construya, mientras sea permanente.

Maharaj: Ciertamente, usted puede ver por usted mismo que nada es permanente. Todo se gasta, se viene abajo, se disuelve. El terreno mismo sobre el que usted construye cede. ¿Qué puede usted construir que sobreviva a todo?

Interlocutor: Intelectualmente, verbalmente, yo soy consciente de que todo es transitorio. Sin embargo, de algún modo mi corazón quiere permanencia. Quiero crear algo que dure.

Maharaj: Entonces usted debe construirlo de algo duradero. ¿Qué tiene usted que sea duradero? Ni su cuerpo ni su mente durarán. Usted debe buscar en otra parte.

Interlocutor: Anhelo la permanencia, pero no la encuentro en ninguna parte.

Maharaj: Usted mismo, ¿no es usted permanente?

Interlocutor: Yo he nacido, y moriré.

Maharaj: ¿Puede usted decir verdaderamente que usted no era antes de nacer y puede usted decir cuando esté muerto: «Ahora ya no soy». Usted no puede decir desde su propia experiencia que usted no es. Usted solo puede decir «yo soy». Los demás tampoco pueden decirle a usted que «usted no es».

Interlocutor: No hay ningún «yo soy» en el sueño profundo.

Maharaj: Antes de hacer afirmaciones tan perentorias, examine usted cuidadosamente su estado de vigilia. Usted descubrirá pronto que está lleno de vacíos, cuando la mente se queda en blanco. Note cuán poco recuerda usted incluso cuando está plenamente despierto. Usted no puede decir que usted no estuvo consciente durante el sueño. Simplemente, usted no recuerda. Un vacío en la memoria no es necesariamente un vacío en la consciencia.

Interlocutor: ¿Puedo hacerme a mí mismo recordar mi estado de sueño profundo?

Maharaj: ¡Por supuesto! Eliminando los intervalos de inadvertencia durante sus horas de vigilia, usted eliminará gradualmente el largo intervalo de atención ausente que usted llama sueño. Usted sabrá que está dormido.

Interlocutor: Sin embargo el problema de la permanencia, de la continuidad del ser, no está resuelto.

Maharaj: La permanencia es una mera idea, nacida de la acción del tiempo. El tiempo a su vez depende de la memoria. Por permanencia usted quiere decir una memoria sin cortes a través de un tiempo sin fin. Usted quiere eternizar la mente, lo cual no es posible.

Interlocutor: ¿Entonces qué es eterno?

Maharaj: Eso que no cambia con el tiempo. Usted no puede eternizar una cosa transitoria —sólo lo que no cambia es eterno.

Interlocutor: Yo estoy familiarizado con el sentido general de lo que usted dice. No anhelo más conocimiento. Todo lo que quiero es paz.

Maharaj: Usted puede tener toda la paz que quiera pidiendo.

Interlocutor: Estoy pidiendo.

Maharaj: Debe usted pedir con un corazón indiviso y vivir una vida integrada.

Interlocutor: ¿Cómo?

Maharaj: Desapéguese de todo lo que torna a su mente inquieta. Renuncie a todo lo que perturba su paz. Si usted quiere paz, merézcala.

Interlocutor: Ciertamente todo el mundo merece paz.

Maharaj: Sólo la merecen aquellos que no la perturban.

Interlocutor: ¿De qué manera perturbo yo la paz?

Maharaj: Siendo un esclavo para sus deseos y temores.

Interlocutor: ¿Incluso cuando están justificados?

Maharaj: Las reacciones emocionales nacidas de la ignorancia o de la inadvertencia nunca están justificadas. Busque una mente clara y un corazón limpio. Todo lo que usted necesita es mantenerse tranquilamente alerta, indagando en la naturaleza real de usted mismo. Ésta es la única vía hacia la paz.


[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]








domingo, enero 25, 2009

30 de enero de 1935

Prosiguen las charlas de Maharshi con el catedrático de Oxford Evans-Wentz (Leer antes Parte 1 y Parte 2)

Evans-Wentz: ¿Es necesaria la soledad para un
jnani?

Maharshi: La soledad está en la mente del hombre. Uno puede estar en la espesura del mundo y mantener la serenidad de mente; ese tal está en soledad. Otro puede estar en un bosque, y sin embargo ser incapaz de controlar su mente. De este tal no puede decirse que esté en soledad. La soledad es una función de la mente. Esté donde esté, un hombre apegado al deseo no puede tener soledad; un hombre desapegado está siempre en soledad.

Evans-Wentz: Así pues, uno podría dedicarse a su trabajo y estar libre de deseo, y mantenerse en soledad. ¿Es así?

Maharshi: Sí. El trabajo cumplido con apego es una prisión, mientras que el trabajo cumplido con desapego no afecta al hacedor. Ese tal, está en soledad incluso mientras trabaja.

Evans-Wentz: Se dice que en el Tíbet hay muchos santos que permanecen en soledad, y que, sin embargo, son muy útiles para el mundo. ¿Cómo puede ser eso?

Maharshi: Eso puede ser así.
La realización del Sí mismo es la mayor ayuda que puede prestarse a la humanidad. Por consiguiente, se dice que los santos son útiles aunque permanezcan en los bosques. Pero no debe olvidarse que la soledad no está sólo en los bosques. Se la puede tener incluso en las ciudades, en la espesura de las ocupaciones mundanas.

Evans-Wentz: ¿No es necesario que los santos se mezclen con las gentes y que les sean útiles?

Maharshi: Sólo el Sí mismo es la Realidad; el mundo y todo lo demás no lo son.
El ser realizado no ve el mundo como diferente de sí mismo.

Evans-Wentz: Así pues, la realización del santo conduce a la elevación de la humanidad sin que ésta sea consciente de ello. ¿Es así?

Maharshi: Sí. La ayuda es imperceptible, pero aún así está ahí. Un santo ayuda a toda la humanidad, sin que ésta lo sepa.

Evans-Wentz: ¿No sería mejor si él se mezclase con otros?

Maharshi: No hay ningunos otros con los que mezclarse. El Sí mismo es la única y sola Realidad.

Evans-Wentz: Si hubiera cien hombres que hubieran realizado el Sí mismo, ¿no sería eso para el mayor beneficio del mundo?

Maharshi: Cuando usted dice «Sí mismo» se refiere a lo ilimitado, pero cuando le agrega «hombres», usted limita el significado. Hay sólo un único Sí mismo Infinito.

Evans-Wentz: ¡Sí, sí, lo veo! Sri Krishna ha dicho en la Gita que el trabajo debe realizarse sin apego y que ese trabajo es mejor que el ocio. ¿Eso es Karma Yoga?

Maharshi: Lo que se dice se da para que aproveche a los temperamentos de los oyentes.

Evans-Wentz: En Europa, las gentes no comprenden que un hombre en soledad pueda ser útil. Imaginan que sólo pueden ser útiles los hombres que trabajan en el mundo. ¿Cuándo cesará esta confusión? ¿La mentalidad europea continuará chapoteando en ese pantano o entenderá la verdad?

Maharshi: No se preocupe nunca por Europa ni por América. ¿Dónde están éstas sino en su mente? Realice su Sí mismo y entonces todo está realizado. Si usted sueña y ve a varios hombres, y luego despierta y recuerda su sueño, ¿trata de verificar si las personas de su creación soñada están también despiertas?

Evans-Wentz: ¿Qué piensa el Maharshi de la teoría de la ilusión universal (Maya)?

Maharshi: ¿Qué es Maya? Es sólo la Realidad.

Evans-Wentz: ¿No es Maya la ilusión?

Maharshi: Maya se usa para significar las manifestaciones de la Realidad. Así pues, Maya es sólo la Realidad.

Evans-Wentz: Algunos dicen que Sri Sankaracharya fue sólo un intelectual y no un realizado. ¿Es así?

Maharshi: ¿Por qué preocuparse por Sankaracharya? Realice su propio Sí mismo. Los demás pueden cuidarse solos.

Evans-Wentz: Jesucristo curaba a las gentes de sus enfermedades. ¿Es eso sólo un poder oculto (
siddhi)?

Maharshi: ¿Era Jesús consciente en el momento de que estaba curando a los hombres sus enfermedades? Él pudo no haber sido consciente de sus poderes. Hay una historia que dice lo siguiente: en una ocasión, Jesús había curado a un hombre de su ceguera. Con el tiempo, el hombre se volvió malvado. Al encontrarle después de algunos años, Jesús observó su maldad y le preguntó por qué era así. El hombre le contestó diciendo que, cuando era ciego, no podía cometer ningún pecado. Pero que después de que Jesús le hubo curado la ceguera, se volvió malvado y Jesús era el responsable de su maldad.

Evans-Wentz: ¿No fue Jesús un Ser Perfecto que poseía poderes ocultos (
siddhis)?

Maharshi: Pudo no haber sido consciente de sus poderes (
siddhis).

Evans-Wentz: ¿No es bueno adquirirlos, tales como la telepatía, etc.?

Maharshi: La telepatía, o la radio, permiten que uno vea y oiga a distancia. Son todos lo mismo, oír y ver. Si uno oye de cerca o de lejos, eso no constituye diferencia en cuanto a la audición. El factor fundamental es el que oye, el sujeto. Sin el que oye o el que ve, no puede haber ninguna escucha o visión. Éstas últimas son las funciones de la mente. Por consiguiente, los poderes (
siddhis) ocultos sólo están en la mente. No son naturales al Sí mismo.

Aquello que no es natural, sino adquirido, no puede ser permanente y no merece la pena esforzarse por ello. Los poderes sólo indican facultades extendidas. Un hombre posee facultades limitadas y es miserable; quiere expandir sus facultades para poder ser feliz. Pero considere si eso será así; si con percepciones limitadas uno es miserable, con percepciones extendidas la miseria debe aumentar proporcionalmente. ¡Los poderes ocultos no procurarán felicidad a nadie, sino que lo harán completamente miserable!

Además, ¿para qué sirven estos poderes? El presunto ocultista (siddha) desea exhibir los
siddhis para que los demás lo aprecien. Busca aprecio, y si el aprecio no viene, no será feliz. Debe haber otros que le aprecien. Y hasta puede encontrar a otro que posea poderes más elevados. Eso le pondrá celoso y generará infelicidad. El ocultista más alto (siddha) puede encontrar a un siddha más alto todavía, y así sucesivamente hasta que llegue uno que lo vuele todo por los aires en un abrir y cerrar de ojos. Ese es el adepto (siddha) más alto, y Él es Dios o el Sí mismo.

¿Cuál es el poder real? ¿Es acrecentar la prosperidad o establecer la paz? Eso que resulta en la paz es la perfección más alta.

Evans-Wentz: Sin embargo, la gente corriente, en Europa y en América, no apreciarán una actitud tal y desearían una exhibición de poderes e instrucciones con disertaciones, etc.

Maharshi: Las disertaciones pueden entretener a los individuos durante unas horas, sin mejorarlos. Por otra parte, el silencio es permanente y beneficia a toda la humanidad.

Evans-Wentz: Pero el silencio no es comprendido.

Maharshi: No importa. Por el silencio, lo que se entiende es elocuencia. Las disertaciones orales no son tan elocuentes como el silencio. El Silencio es elocuencia incesante. El Maestro Primordial, Dakshinamurti, es el ideal. Él enseñaba a sus discípulos rishis con el silencio.

Evans-Wentz: Pero entonces los discípulos iban a Él. Todo eso está muy bien. Ahora es distinto. Ahora deben ser buscados y ayudados.

Maharshi: Eso es un signo de ignorancia. El poder que le creó a usted ha creado al mundo. Si puede cuidar de usted, similarmente, puede cuidar del mundo también.

Evans-Wentz: ¿Qué piensa el
Bhagavan del «alma perdida» mencionada por Jesucristo?

Maharshi: Piense en qué es lo que hay que perder. ¿Hay algo que perder? Lo que importa es sólo aquello que es natural. Eso debe ser eterno y no puede ser experimentado. Todo lo que nace, debe morir; todo lo que se adquiere, debe perderse. ¿Ha nacido usted? Usted es siempre existente. El Sí mismo nunca puede ser perdido.

Evans-Wentz: El Buda aconseja el sendero óctuple como el mejor, para que nadie se pierda.

Maharshi: Sí. Los hindúes llaman a eso Raja Yoga.

Evans-Wentz: ¿Se aconseja el yoga para un aspirante espiritual?

Maharshi: El yoga ayuda al control de la mente.

Evans-Wentz: ¿Pero no conduce a los poderes ocultos (
siddhis) que se dice que son peligrosos?

Maharshi: Pero usted distinguió su pregunta con las palabras «un aspirante espiritual». Usted no quería dar a entender un buscador de poderes (siddhis).

[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




miércoles, diciembre 31, 2008

Amanecer 25-12-2008

6.00 a.m. aproximadamente, al llegar a casa luego de mi salida en nochebuena. Las tomé justo antes de acostarme. Las fotografías, como siempre, no están editadas ni retocadas, directo de la cámara a ustedes.



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domingo, diciembre 21, 2008

Tao Te King (XXV, XVI)

XXV

Antes aún que el cielo y la tierra
ya existía un ser inexpresable.
Es un ser vacío y silencioso, libre,
inmutable y solitario.
Se encuentra en todas partes
y es inagotable.
Puede que sea la Madre del universo.
No sé su nombre,
pero lo llamo Tao.
Si me esfuerzo en nombrarlo
lo llamo «grande».
Es grande porque se extiende.
Su expansión le lleva lejos.
La lejanía le hace retornar.
El Tao, pues, es grande y el cielo es grande.
La tierra es grande y también lo es el hombre.
En el universo hay cuatro cosas grandes,
y el hombre del reino es una de ellas.
El hombre sigue la ley de la tierra.
La tierra sigue la ley del cielo.
El cielo sigue la ley del Tao.
El Tao sigue su propia ley.


Tercer línea: "Es un ser Vacío y Silencioso...". Sigo leyendo cosas e interrelacionando las diferentes visiones filosóficas y teológicas orientales, para ello ahora voy a recurrir a una cita del libro que estoy leyendo, lentamente debo confesar, desde ya hace unos meses "El libro tibetano de los muertos" (Bardo Thodol), ese del que ya hice referencia en este post.

Dentro del budismo clásico encontramos dos ramas o escuelas: La Mahayana y La Theravada. Simplificando mucho la cosa puedo decir que la diferencia entre ambas es que tienen interpretaciones diferentes sobre lo que predicó Buda (interesados en profundizar lean el texto linkeado).

Una de las enseñanzas sapienciales y doctrinas esenciales de la escuela Mahayana es sobre el concepto del "Vacío" al que tantas veces se hace referencia en el Tao como en otras filosofías/teologías hinduistas y orientales en general.

Cito:

"El Vacío: En todos los sistemas tibetanos de yoga la comprensión del Vacío es el único gran objetivo; pues comprenderlo es alcanzar el Dharma-Kaya incondicionado (Dharma-Kaya: Cuerpo Divino de la Verdad) -vendría a ser el Estado Último, la realizacion del Absoluto-, el estado primordial de lo increado, de la Supramundana Omni-Consciencia Bodhica: El Estado Búdico. La comprensión del Vacío es también el objetivo de los Theravadistas."



XXVI

Lo pesado es la raíz de lo ligero.
La calma somete a lo agitado.
Así, el sabio cuando viaja
no se aleja de la caravana.
Aunque pueda disfrutar de las cosas más excelsas,
conserva su paz y se hace superior.
¿Cómo el dueño de diez mil carros
puede obrar con ligereza en el imperio?
Quien se comporta ligeramente
pierde la raíz de su poder.
Quien se ofusca,
se pierde a sí mismo.









sábado, diciembre 13, 2008

La mente

Interlocutor: Hay muchos libros interesantes escritos por gentes aparentemente muy competentes, en los que se niega la ilusoriedad del mundo (aunque no su transitoriedad). Según ellos, existe una jerarquía de seres, desde el más bajo al más alto; en cada nivel la complejidad del organismo permite y refleja la profundidad, la amplitud y la intensidad de la consciencia, sin ninguna culminación visible o cognoscible. Una ley suprema gobierna por todas partes: la evolución de las formas por el crecimiento y el enriquecimiento de la consciencia y la manifestación de sus potencialidades infinitas.

Maharaj: Esto puede ser así, o no. Incluso si es así, lo es sólo desde el punto de vista de la mente, pero de hecho el universo entero (
mahadakasha) existe solo en la consciencia (chidakasha), mientras que yo tengo mi estación en lo Absoluto (parama-kasha). En el ser puro emerge la consciencia; en la consciencia el mundo aparece y desaparece. Todo lo que es, es mí mismo; todo lo que es, es mío. Antes de todos los comienzos, después de todos los finales yo soy. Todo tiene su ser en mí, en el «yo soy», que brilla en todo ser vivo. Incluso el no ser es impensable sin mí. Ocurra lo que ocurra, yo debo estar ahí para presenciarlo.

Interlocutor: ¿Por qué le niega usted el ser al mundo?

Maharaj: Yo no niego el mundo. Yo lo veo como aparece en la consciencia, que es la totalidad de lo conocido en la inmensidad de lo no conocido. Lo que comienza y acaba es mera apariencia. El mundo se puede decir que aparece, pero no que es. La apariencia puede durar mucho en alguna escala de tiempo, y ser muy breve en otra, pero finalmente equivale a lo mismo. Todo lo que está sujeto al tiempo es momentáneo y no tiene ninguna realidad.

Interlocutor: Ciertamente, usted ve el mundo existente que le rodea a usted ¡Usted parece comportarse con entera normalidad!

Maharaj: Eso es lo que le parece a usted. Lo que en su caso ocupa todo el campo de la consciencia es sólo una mota en la mía. El mundo dura, pero sólo un momento. Es su memoria lo que le hace a usted pensar que el mundo continúa. Yo mismo, no vivo de memoria. Yo veo el mundo como es; una apariencia momentánea en la consciencia.

Interlocutor: ¿En su consciencia?

Maharaj: Toda idea de «yo» y «mío», incluso de «yo soy» está en la consciencia.

Interlocutor: ¿Es entonces su «ser absoluto» (
paramakasha) inconsciencia?

Maharaj: La idea de inconsciencia existe sólo en la consciencia.

Interlocutor: Entonces, ¿cómo sabe usted que usted está en el estado supremo?

Maharaj: Porque yo soy en él. Es el único estado natural.

Interlocutor: ¿Puede usted describirlo?

Maharaj: Sólo por negación, como incausado, independiente, incomparable, indiviso, incompuesto, imperturbable, incuestionable, inalcanzable por el esfuerzo. Toda definición positiva viene de la memoria y, por lo tanto, es inaplicable. Y sin embargo mi estado es supremamente real y, por lo tanto, posible, realizable, asequible.

Interlocutor: ¿No está usted inmerso atemporalmente en una abstracción?

Maharaj: La abstracción es mental y verbal y desaparece en el sueño profundo, o en el desvanecimiento; reaparece en el tiempo; yo soy en mi propio estado (
swarupa) atemporalmente en el ahora. El pasado y el futuro están solo en la mente, yo soy ahora.

Interlocutor: El mundo es también ahora.

Maharaj: ¿Qué mundo?

Interlocutor: El mundo que nos rodea.

Maharaj: Es su mundo lo que usted tiene en la mente, no el mío. ¿Qué sabe usted de mí, cuando incluso mi conversación con usted está sólo en su mundo? Usted no tiene ninguna razón para creer que mi mundo es idéntico al suyo. Mi mundo es real, verdadero, como es percibido, mientras que el suyo aparece y desaparece, según el estado de su mente. Su mundo es algo extraño, y usted tiene miedo de él. Mi mundo es mí mismo. Yo soy en casa.

Interlocutor: Si usted es el mundo, ¿cómo puede usted ser consciente de él? ¿No es el sujeto de la consciencia diferente de su objeto?

Maharaj: La consciencia y el mundo aparecen y desaparecen juntos, de manera que son dos aspectos del mismo estado.

Interlocutor: En el sueño profundo yo no soy, y el mundo continúa.

Maharaj: ¿Cómo lo sabe usted?

Interlocutor: Al despertar lo sé. Mi memoria me lo dice.

Maharaj: La memoria está en la mente. La mente continúa en el sueño.

Interlocutor: Está parcialmente en suspenso.

Maharaj: Pero su imagen del mundo no es afectada. Mientras que la mente está ahí, su cuerpo y su mundo están ahí. Su mundo está hecho de mente, es subjetivo, está encerrado dentro de la mente, es fragmentario, temporal, personal, cuelga del hilo de la memoria.

Interlocutor: ¿Es así el suyo?

Maharaj: ¡Oh, no! Yo vivo en un mundo de realidades, mientras que el suyo es de imaginaciones. Su mundo es personal, privado, incompartible, íntimamente suyo. Nadie puede entrar en él, ver como usted ve, oír como usted oye, sentir sus emociones y pensar sus pensamientos. En su mundo usted está verdaderamente solo, encerrado en su sueño siempre cambiante, que usted toma por la vida. Mi mundo es un mundo abierto, común a todos, accesible a todos. En mi mundo hay comunidad, penetración inteligible, amor, cualidad real; lo individual es lo total, la totalidad en lo individual. Todos son uno y el Uno es todos.

Interlocutor: ¿Está su mundo lleno de cosas y de gentes como lo está el mío?

Maharaj: No, está lleno de mí mismo.

Interlocutor: ¿Pero usted ve y oye como nosotros?

Maharaj: Sí, yo parezco oír y ver y hablar y actuar, pero para mí eso sólo acontece, como acontecen para usted la digestión o la transpiración. La máquina del cuerpo-mente se ocupa de eso pero me deja fuera de ella. Lo mismo que usted no necesita ocuparse del crecimiento de su cabello, así yo no necesito ocuparme de las palabras y las acciones. Ellas simplemente acontecen y me dejan en paz, pues en mi mundo nada marcha nunca incorrectamente.



[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]








domingo, noviembre 30, 2008

26 de enero de 1935

(Antes quizás quieras leer la Primera Parte)

El señor Evans-Wentz preguntó:

Evans-Wentz: Hay yogis con poderes ocultos. ¿Qué piensa el Maharshi de ellos?

Maharshi: Los poderes se conocen de oídas o por exhibición. Así pues, están sólo en el reino de la mente.

Evans-Wentz: El señor Brunton menciona a un yogi de Madrás que se dice que está en comunión con su maestro en los Himalayas.

Maharshi: Eso no es más maravilloso que la telepatía —conocida tan comúnmente. La telepatía no puede existir sin el oyente, y la visión a distancia sin el veedor. ¿Cuál es la diferencia entre oír de lejos y oír de cerca? Es sólo el oyente el que importa. Sin el oyente no puede haber escucha; sin el veedor no puede haber visión.

Evans-Wentz: Así pues, usted quiere que yo considere al sujeto y no al objeto.

Maharshi: El sujeto y el objeto aparecen sólo después que la mente ha surgido. La mente los comprende, y también a los poderes ocultos.

Evans-Wentz: ¿Pueden verse las manifestaciones de luz (jothis) en la Colina de Arunachala?

Maharshi: Sí.

Evans-Wentz: ¿Hay algún efecto psíquico al visitar lugares sagrados, como el Monte Kailas, Benarés, etc.?

Maharshi: Sí.

Evans-Wentz: ¿Hay algún beneficio añadido si se muere en Benarés?

Maharshi: Sí, el significado será claro si se comprende el Benarés real y el morir real.

Evans-Wentz: ¿Quiere usted decir que ellos están en el Sí mismo?

Maharshi: Sí.

Evans-Wentz: ¿Hay seis centros en el cuerpo, y hay centros correspondientes en el mundo?

Maharshi: Sí. Lo que está en el mundo, está en el cuerpo; y lo que está en el cuerpo, está también en el mundo.

Evans-Wentz: ¿Es la sacralidad de Benarés una cuestión de fe, o también es real externamente?

Maharshi: Ambas.

Evans-Wentz: Algunas gentes son atraídas hacia un lugar de peregrinación, y otras hacia otro. ¿Eso es según sus temperamentos?

Maharshi: Sí. Considere sólo cómo es que todos ustedes, nacidos en distintos lugares y que viven en otras tierras, están hoy reunidos aquí. ¿Cuál es la Fuerza que les ha atraído aquí? Si se comprende esto, también se comprende a la otra Fuerza.



[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




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Agregado de último momento: Recién caigo al leer el apellido de éste tal Evans-Wentz que se entrevistó con Maharshi allá por 1935 que es el mismo que transcribió y comentó la edición del "Libro Tibetano de los Muertos", ese que me regalaron hace unos meses y que comenté en este post. Lo que son las "casualidades", hace 4 meses transcribí la primer parte de esta charla entre Maharshi y Evans-Wentz sin saber que dos meses después iba a llegar un libro de él a mis manos.
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