domingo, julio 19, 2009

La Presenciación

Interlocutor: Yo estoy lleno de deseos y quiero cumplirlos. ¿Cómo puedo lograr lo que quiero?

Maharaj: ¿Merece usted lo que desea? De un modo u otro usted tiene que trabajar por el cumplimiento de sus deseos. Invierta energía y espere los resultados.

Interlocutor: ¿De dónde voy a sacar la energía?

Maharaj: El deseo mismo es energía.

Interlocutor: ¿Entonces por qué no se cumplen todos los deseos?

Maharaj: Quizás no fue bastante fuerte ni duradero.

Interlocutor: Sí, ese es mi problema. Quiero cosas, pero soy perezoso cuando llega el momento de la acción.

Maharaj: Cuando su deseo no es claro ni fuerte, no puede tomar forma. Además, si sus deseos son personales, para su propio disfrute, la energía que usted les da es necesariamente limitada; no puede ser más que la que usted tiene.

Interlocutor: Sin embargo, a menudo personas ordinarias alcanzan lo que desean.

Maharaj: Después de desearlo muchísimo y durante mucho tiempo. Incluso entonces, sus logros son limitados.

Interlocutor: ¿Y qué hay de los deseos no egoístas?

Maharaj: Cuando usted desea el bien común, el mundo entero quiere con usted. Haga suyo propio el deseo de la humanidad y trabaje usted por él. Ahí usted no puede fracasar.

Interlocutor: La humanidad es obra de Dios, no mía. Yo estoy interesado en mí mismo. ¿No tengo el derecho de ver mis deseos legítimos cumplidos? No harán daño a nadie. Mis deseos son legítimos. Son deseos justos, ¿por qué no se hacen realidad?

Maharaj: Los deseos son justos o injustos según las circunstancias; depende de cómo usted los considere. Es solo para el individuo para el que una distinción entre justo e injusto es válida.

Interlocutor: ¿Cuáles son las líneas directrices para tal distinción? ¿Cómo puedo yo saber cuales de mis deseos son justos y cuales son injustos?

Maharaj: En su caso los deseos que llevan al sufrimiento son injustos y los que llevan a la felicidad son justos. Pero usted no debe olvidar a los demás. Su sufrimiento y su felicidad también cuentan.

Interlocutor: Los resultados están en el futuro. ¿Cómo puedo yo saber lo que serán?

Maharaj: Use su mente. Recuerde, observe. Usted no es diferente de los demás. La mayoría de sus experiencias son válidas para usted también. Piense clara y profun-damente, penetre la estructura entera de sus deseos y sus ramificaciones. Ellos son una parte importantísima de su entramado mental y emocional y afectan poderosamente a sus acciones. Recuerde, usted no puede abandonar lo que no conoce. Para ir más allá de usted mismo, usted debe conocerse.

Interlocutor: ¿Qué quiere decir conocerme a mí mismo? Al conocerme a mí mismo, ¿qué es exactamente lo que llego a conocer?

Maharaj: Todo lo que usted no es.

Interlocutor: ¿Y no lo que yo soy?

Maharaj: Lo que usted es, usted ya lo es. Sabiendo lo que usted no es, usted se libra de ello y permanece en su propio estado natural. Todo ello acontece de modo ente-ramente espontáneo y sin esfuerzo.

Interlocutor: ¿Y qué descubro?

Maharaj: Usted descubre que no hay nada que descubrir. Usted es lo que usted es y eso es todo.

Interlocutor: ¿Pero finalmente qué soy yo?

Maharaj: La negación última de todo lo que usted no es.

Interlocutor: ¡Yo no comprendo!

Maharaj: Es su idea fija de que usted debe ser una cosa u otra la que le ciega a usted.

Interlocutor: ¿Cómo puedo deshacerme de esta idea?

Maharaj: Si usted confía en mí, crea cuando le digo que usted es la presenciación pura que ilumina la consciencia y su contenido infinito. Dése usted cuenta de esto y viva de acuerdo con ello. Si usted no me cree, entonces vaya usted al interior, indagando «¿qué soy yo?», o enfoque su mente sobre «yo soy», lo cual es ser puro y simple.

Interlocutor: ¿De qué depende mi fe en usted?

Maharaj: De su penetración en el corazón de otras gentes. Si usted no puede ver dentro de mi corazón, vea dentro del suyo propio.

Interlocutor: Yo no puedo hacer ni lo uno ni lo otro.

Maharaj: Purifíquese usted por una vida bien ordenada y útil. Observe sus pensamientos, sus sentimientos, sus palabras y sus acciones. Eso aclarará su visión.

Interlocutor: ¿No debo renunciar a todas las cosas primero, y vivir una vida sin hogar?

Maharaj: Usted no puede renunciar. Usted puede dejar su casa y dar un disgusto a su familia, pero los apegos están en la mente y no le dejarán a usted hasta que usted conozca su mente por dentro y por fuera. Lo primero es lo primero —conózcase a usted mismo, todo lo demás vendrá con ello.

Interlocutor: ¡Pero usted ya me ha dicho que yo soy la Realidad Suprema! ¿No es eso conocimiento de sí mismo?

Maharaj: ¡Por supuesto que usted es la Realidad Suprema! ¿Pero y qué? Cada grano de arena es Dios; saberlo es importante, pero eso es solo el comienzo.

Interlocutor: Bien, usted me ha dicho que yo soy la Realidad Suprema. Yo le creo a usted. ¿Qué es lo siguiente que tengo que hacer?

Maharaj: Ya se lo he dicho. Descubra todo lo que usted no es. Ni el cuerpo, ni los sentimientos, ni los pensamientos, ni las ideas, ni el tiempo, ni el espacio, ni el ser ni el no ser, ni esto ni eso —nada concreto ni abstracto que usted pueda señalar es usted. Una mera afirmación verbal no bastará —usted puede repetir una fórmula inacabablemente sin ningún resultado. Usted debe observarse continuamente —particularmente su mente— momento a momento, sin omitir nada. Esta presenciación es esencial para la separación entre el sí mismo y el no sí mismo.

Interlocutor: La presenciación —¿no es mi naturaleza real?

Maharaj: Para presenciar, debe haber algo que presenciar. ¡Estamos todavía en la dualidad!

Interlocutor: ¿Qué hay sobre presenciar al presenciador? ¿La presenciación de la presenciación?

Maharaj: Juntar palabras no le llevará a usted lejos. Vaya usted adentro y descubra lo que usted no es. Nada más importa.

[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]




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viernes, julio 10, 2009

2 de febrero de 1935

Otro día, el señor Evans-Wentz continuó:

—¿Se puede tener más de un maestro espiritual?

Maharshi: ¿Quién es un Maestro? Después de todo, el Maestro es el Sí mismo. Según las etapas del desarrollo de la mente, el Sí mismo se manifiesta externamente como el Maestro. Avadhuta, famoso santo de la antigüedad, decía que él había tenido más de veinticuatro Maestros. El Maestro es aquél de quien uno aprende algo. A veces, el Gurú puede ser también inanimado, como en el caso de Avadhuta. Dios, el Gurú y el Sí mismo son idénticos.

Un hombre de mentalidad espiritual piensa que Dios es omnipenetrante y toma a Dios como su Gurú. Más tarde, Dios le pone en contacto con un Gurú personal y el hombre le reconoce como todo en todos. Finalmente, a ese mismo hombre, por la Gracia del Maestro, se le hace sentir que su Sí mismo es la Realidad y nada más. Así es como encuentra que el Sí mismo es el Maestro.

Evans-Wentz: ¿Inicia a sus discípulos Sri Bhagaván?

El Maharshi guardó silencio.

Después, uno de los devotos se encargó de responder, diciendo:

—El Maharshi no ve a nadie como fuera de su Sí mismo. Así pues, para él no hay discípulos. Su Gracia es omnipenetrante y Él comunica su Gracia a cualquier individuo que la merece en silencio.

Evans-Wentz: ¿Cómo ayudan los libros a la Realización del Sí mismo?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le mentalizan espiritualmente.

Evans-Wentz: ¿Hasta dónde ayuda el intelecto?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le hace sumergir el intelecto en el ego, y el ego en el Sí mismo.


[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




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martes, junio 30, 2009

Tao Te King (XXIX, XXX)

XXIX

Quien pretende el gobierno del mundo
y transformar éste,
se encamina al fracaso.
El mundo es un jarro sagrado
que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo, lo deforma,
quien lo aferra, lo pierde.
Hay quienes marchan adelante,
hay quienes marchan detrás.
Hay quienes permanecen callados,
hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros débiles.
Algunos medran, otros perecen.
Luego el sabio rechaza el exceso,
la extravagancia y la propia complacencia.


XXX

El que está en el camino del Tao,
no refuerza el imperio de las armas.
Toda acción provoca reacciones.
Sólo zarpas y espinos nacen
en el lugar donde acampan los ejércitos.
Después de la guerra, siguen años de hambre.
El buen general vence, y allí se queda.
No abusa de su poder, no se sobrestima.
Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
Cuando las cosas alcanzan su extremo, comienzan a declinar.
Eso es oponerse al Tao.
Y lo que se opone al Tao
Camina rápidamente a su fin.






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domingo, mayo 17, 2009

Respuestas de la Memoria

Interlocutor: Unos dicen que el universo ha sido creado. Otros dicen que siempre ha existido y que siempre está sufriendo transformaciones. Unos dicen que está sujeto a leyes eternas. Otros niegan incluso la causalidad. Unos dicen que el mundo es real. Otros —que no tiene ningún ser.

Maharaj: ¿Sobre qué mundo está usted preguntando?

Interlocutor: El mundo de mis percepciones, por supuesto.

Maharaj: El mundo que usted puede percibir es ciertamente un mundo muy pequeño. Y es enteramente privado. Tómelo como un sueño y entiéndaselas con él.

Interlocutor: ¿Cómo puedo tomarlo como un sueño? Un sueño no dura.

Maharaj: ¿Cuánto durará su pequeño mundo propio?

Interlocutor: Después de todo, mi pequeño mundo no es sino una parte del total.

Maharaj: ¿No es la idea de un mundo total una parte de su mundo personal? El universo no viene a decirle a usted que usted es una parte de él. Es usted el que ha inventado una totalidad para que le contenga a usted como una parte. De hecho, todo lo que usted conoce es su mundo privado propio, por muy bien que usted lo haya amueblado con sus imaginaciones y expectativas.

Interlocutor: ¡Ciertamente, la percepción no es imaginación!

Maharaj: ¿Qué otra cosa es? La percepción es reconocimiento, ¿no es así? Algo enteramente desconocido puede ser sentido, pero no puede ser percibido. La percepción implica la memoria.

Interlocutor: Concedido, pero la memoria no lo convierte en ilusión.

Maharaj: Percepción, imaginación, expectación, anticipación, ilusión —todas se basan en la memoria. Apenas hay líneas fronterizas entre ellas. Simplemente se funden unas en otras. Todas son respuestas de la memoria.

Interlocutor: Sin embargo, la memoria está aquí para probar la realidad de mi mundo.

Maharaj: ¿Cuánto recuerda usted? Trate de escribir de memoria lo que usted ha estado pensando, diciendo y haciendo el día 30 del mes pasado.

Interlocutor: Sí, hay un vacío.

Maharaj: No está tan mal. Usted recuerda un montón —es la memoria inconsciente la que hace tan familiar el mundo en el que vive.

Interlocutor: Admitido que el mundo en el que vivo es subjetivo y parcial. ¿Qué hay sobre usted? ¿En qué tipo de mundo vive usted?

Maharaj: Mi mundo es como el suyo. Yo veo, oigo, siento, pienso, hablo y actúo en un mundo que percibo, lo mismo que usted. Pero para usted eso es todo, mientras que para mí es casi nada. Sabiendo que el mundo es una parte de mí mismo, yo no le presto más atención que la que usted presta al alimento que usted ha comido. Mientras está siendo preparado y comido el alimento está separado de usted y su mente está con él; una vez tragado, usted deviene totalmente inconsciente de él. Yo me he comido el mundo y ya no necesito pensar más en él.

Interlocutor: ¿No deviene usted completamente irresponsable?

Maharaj: ¿Cómo podría? ¿Cómo puedo yo hacer daño a algo que es uno conmigo? Al contrario, sin pensar en el mundo, todo lo que yo hago le será beneficioso. Lo mismo que el cuerpo se pone bien inconscientemente, así yo estoy incesantemente activo poniendo bien al mundo.

Interlocutor: No obstante, ¿usted es consciente del inmenso sufrimiento del mundo?

Maharaj: Por supuesto que lo soy, mucho más de lo que lo es usted.

Interlocutor: ¿Entonces que hace usted?

Maharaj: Lo miro a través de los ojos de Dios y encuentro que todo está bien.

Interlocutor: ¿Cómo puede decir usted que todo está bien? Mire las guerras, la explotación, la lucha cruel entre el ciudadano y el estado.

Maharaj: Todos esos sufrimientos los hace el hombre y está dentro del poder del hombre ponerles un fin. Dios ayuda poniendo al hombre frente a los resultados de sus acciones y pidiendo que el equilibrio sea restaurado. El karma es la ley que trabaja por la rectitud; es la mano curativa de Dios.

[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]








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jueves, abril 30, 2009

31 de enero de 1935

El señor Ellappa Chettiar, un miembro del Consejo Legislativo de la Presidencia de Madrás y un hindú influyente, preguntó:

—¿Por qué se dice que el conocimiento nacido de la escucha no es firme, mientras que el nacido de la contemplación es firme?

Maharshi: También se dice que el conocimiento de oídas (
paroksha) no es firme, mientras que el que nace de la propia comprensión de uno (aparoksha) es firme.

Y también se dice que la escucha ayuda a la comprensión intelectual de la Verdad, que la meditación aclara la comprensión, y, finalmente, que la contemplación suscita la realización de la Verdad. Además, también se dice que todo ese conocimiento no es firme y que sólo es firme cuando es tan claro y tan íntimo como una uva en la palma de la propia mano.

Hay aquellos que afirman que la escucha sólo bastará, puesto que una persona competente que, tal vez en encarnaciones anteriores, ya se ha cualificado, realiza y permanece en la paz tan pronto como escucha la Verdad que se le dice una sola vez, mientras que la persona que no está tan cualificada debe pasar por las etapas prescritas arriba, antes de entrar en
samadhi.

-.-

La señora Piggott regresó de Madrás y efectuó otra visita. Formuló preguntas relativas a la regulación de la dieta.

Piggott: ¿Qué dieta se le prescribe a un
sadhaka (el que está comprometido en prácticas espirituales)?

Maharshi: Alimento
sátvico en cantidades limitadas.

Piggott: ¿Qué es alimento
sátvico?

Maharshi: Pan, frutas, verduras, leche, etc.

Piggott: Algunas gentes toman pescado en el Norte de la India. ¿Se puede hacer eso?

El Maharshi no dio ninguna respuesta.

Piggott: Los europeos estamos acostumbrados a una dieta particular; el cambio de dieta afecta a la salud y debilita a la mente. ¿No es necesario conservar la salud física?

Maharshi: Completamente necesario. Cuanto más débil está el cuerpo, más se fortalece la mente.

Piggott: En ausencia de nuestra dieta habitual, nuestra salud se resiente y la mente pierde fuerza.

Maharshi: ¿Qué entiende usted por fuerza de la mente?

Piggott: El poder para eliminar el apego mundano.

Maharshi: La cualidad del alimento influencia a la mente. La mente se alimenta del alimento consumido.

Piggott: ¡Ciertamente! ¿Cómo pueden los europeos adaptarse sólo al alimento sátvico?

Maharshi: (Señalando al señor Evans-Wentz). Usted ha estado tomando nuestro alimento. ¿Se sintió indispuesto a causa de eso?

Sr. Evans-Wentz: No. Porque estoy acostumbrado a él.

Piggott: ¿Qué hay sobre aquellos que no están tan acostumbrados?

Maharshi: El hábito es sólo un ajuste al medio. Lo que importa es la mente. El hecho es que a la mente se la ha entrenado para pensar que ciertos alimentos son sabrosos y buenos. El material alimenticio ha de obtenerse igualmente bien, tanto en la dieta vegetariana como en la que no lo es. Pero la mente desea determinado alimento porque está acostumbrada a él y lo considera sabroso.

Piggott: ¿Hay restricciones para el hombre realizado de una manera similar?

Maharshi: No. Él está estabilizado, y no es influenciado por el alimento que toma.

Piggott: ¿Preparar una dieta de carne no es matar la vida?

Maharshi: El ahimsa es muy importante en el código de disciplina de los yogis.

Piggott: Incluso las plantas tienen vida.

Maharshi: ¡Y también las losas en las que usted está sentada!

Piggott: ¿Podemos acostumbrarnos gradualmente al alimento vegetariano?

Maharshi: Sí. Ese es el modo.


[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




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martes, marzo 31, 2009

Tao Te King (XXVII, XVIII)

XXVII

Un buen caminante no deja huellas.
Un buen orador no se equivoca ni ofende.
Un buen contable no necesita útiles de cálculo.
Un buen cerrajero no usa barrotes ni cerrojos,
y nadie puede abrir lo que ha cerrado.
Quien ata bien no utiliza cuerdas ni nudos,
y nadie puede desatar lo que ha atado.
Así, el sabio que siempre ayuda a los hombres,
no los rechaza.
El sabio que siempre conserva las cosas,
no las abandona.
De él se dice que está deslumbrado por la luz.
Por esto, el hombre bueno no se considera maestro de los hombres;
y el hombre que no es bueno estima como buenas las cosas de los hombres.
No amar el magisterio ni la materia de los hombres,
y aparentar ignorancia, siendo iluminado,
éste es el secreto de toda maravilla.


XXVIII

Quien conoce su esencia masculina,
y se mantiene en el principio femenino,
es como el arroyo del mundo.
Mientras sea como el arroyo del mundo
la virtud eterna no lo abandonará,
y retornará a la infancia.
Quien conoce su propia blancura,
y se mantiene en la oscuridad,
es como ser el modelo del mundo.
Mientras sea como el modelo del mundo,
la virtud eterna no se alterará en él,
y retornará a lo Absoluto.
Quien conoce su gloria,
y se mantiene en la desgracia,
es como el valle del mundo.
Mientras sea como el valle del mundo
la virtud eterna le colmará
y retornará a la sencillez.
Lo sencillo, cuando se divide,
modela todos los útiles.
El sabio, cuando gobierna
rige a todos los ministros
y así conserva la unidad.







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