viernes, julio 10, 2009

2 de febrero de 1935

Otro día, el señor Evans-Wentz continuó:

—¿Se puede tener más de un maestro espiritual?

Maharshi: ¿Quién es un Maestro? Después de todo, el Maestro es el Sí mismo. Según las etapas del desarrollo de la mente, el Sí mismo se manifiesta externamente como el Maestro. Avadhuta, famoso santo de la antigüedad, decía que él había tenido más de veinticuatro Maestros. El Maestro es aquél de quien uno aprende algo. A veces, el Gurú puede ser también inanimado, como en el caso de Avadhuta. Dios, el Gurú y el Sí mismo son idénticos.

Un hombre de mentalidad espiritual piensa que Dios es omnipenetrante y toma a Dios como su Gurú. Más tarde, Dios le pone en contacto con un Gurú personal y el hombre le reconoce como todo en todos. Finalmente, a ese mismo hombre, por la Gracia del Maestro, se le hace sentir que su Sí mismo es la Realidad y nada más. Así es como encuentra que el Sí mismo es el Maestro.

Evans-Wentz: ¿Inicia a sus discípulos Sri Bhagaván?

El Maharshi guardó silencio.

Después, uno de los devotos se encargó de responder, diciendo:

—El Maharshi no ve a nadie como fuera de su Sí mismo. Así pues, para él no hay discípulos. Su Gracia es omnipenetrante y Él comunica su Gracia a cualquier individuo que la merece en silencio.

Evans-Wentz: ¿Cómo ayudan los libros a la Realización del Sí mismo?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le mentalizan espiritualmente.

Evans-Wentz: ¿Hasta dónde ayuda el intelecto?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le hace sumergir el intelecto en el ego, y el ego en el Sí mismo.


[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




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martes, junio 30, 2009

Tao Te King (XXIX, XXX)

XXIX

Quien pretende el gobierno del mundo
y transformar éste,
se encamina al fracaso.
El mundo es un jarro sagrado
que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo, lo deforma,
quien lo aferra, lo pierde.
Hay quienes marchan adelante,
hay quienes marchan detrás.
Hay quienes permanecen callados,
hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros débiles.
Algunos medran, otros perecen.
Luego el sabio rechaza el exceso,
la extravagancia y la propia complacencia.


XXX

El que está en el camino del Tao,
no refuerza el imperio de las armas.
Toda acción provoca reacciones.
Sólo zarpas y espinos nacen
en el lugar donde acampan los ejércitos.
Después de la guerra, siguen años de hambre.
El buen general vence, y allí se queda.
No abusa de su poder, no se sobrestima.
Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
Cuando las cosas alcanzan su extremo, comienzan a declinar.
Eso es oponerse al Tao.
Y lo que se opone al Tao
Camina rápidamente a su fin.






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domingo, mayo 17, 2009

Respuestas de la Memoria

Interlocutor: Unos dicen que el universo ha sido creado. Otros dicen que siempre ha existido y que siempre está sufriendo transformaciones. Unos dicen que está sujeto a leyes eternas. Otros niegan incluso la causalidad. Unos dicen que el mundo es real. Otros —que no tiene ningún ser.

Maharaj: ¿Sobre qué mundo está usted preguntando?

Interlocutor: El mundo de mis percepciones, por supuesto.

Maharaj: El mundo que usted puede percibir es ciertamente un mundo muy pequeño. Y es enteramente privado. Tómelo como un sueño y entiéndaselas con él.

Interlocutor: ¿Cómo puedo tomarlo como un sueño? Un sueño no dura.

Maharaj: ¿Cuánto durará su pequeño mundo propio?

Interlocutor: Después de todo, mi pequeño mundo no es sino una parte del total.

Maharaj: ¿No es la idea de un mundo total una parte de su mundo personal? El universo no viene a decirle a usted que usted es una parte de él. Es usted el que ha inventado una totalidad para que le contenga a usted como una parte. De hecho, todo lo que usted conoce es su mundo privado propio, por muy bien que usted lo haya amueblado con sus imaginaciones y expectativas.

Interlocutor: ¡Ciertamente, la percepción no es imaginación!

Maharaj: ¿Qué otra cosa es? La percepción es reconocimiento, ¿no es así? Algo enteramente desconocido puede ser sentido, pero no puede ser percibido. La percepción implica la memoria.

Interlocutor: Concedido, pero la memoria no lo convierte en ilusión.

Maharaj: Percepción, imaginación, expectación, anticipación, ilusión —todas se basan en la memoria. Apenas hay líneas fronterizas entre ellas. Simplemente se funden unas en otras. Todas son respuestas de la memoria.

Interlocutor: Sin embargo, la memoria está aquí para probar la realidad de mi mundo.

Maharaj: ¿Cuánto recuerda usted? Trate de escribir de memoria lo que usted ha estado pensando, diciendo y haciendo el día 30 del mes pasado.

Interlocutor: Sí, hay un vacío.

Maharaj: No está tan mal. Usted recuerda un montón —es la memoria inconsciente la que hace tan familiar el mundo en el que vive.

Interlocutor: Admitido que el mundo en el que vivo es subjetivo y parcial. ¿Qué hay sobre usted? ¿En qué tipo de mundo vive usted?

Maharaj: Mi mundo es como el suyo. Yo veo, oigo, siento, pienso, hablo y actúo en un mundo que percibo, lo mismo que usted. Pero para usted eso es todo, mientras que para mí es casi nada. Sabiendo que el mundo es una parte de mí mismo, yo no le presto más atención que la que usted presta al alimento que usted ha comido. Mientras está siendo preparado y comido el alimento está separado de usted y su mente está con él; una vez tragado, usted deviene totalmente inconsciente de él. Yo me he comido el mundo y ya no necesito pensar más en él.

Interlocutor: ¿No deviene usted completamente irresponsable?

Maharaj: ¿Cómo podría? ¿Cómo puedo yo hacer daño a algo que es uno conmigo? Al contrario, sin pensar en el mundo, todo lo que yo hago le será beneficioso. Lo mismo que el cuerpo se pone bien inconscientemente, así yo estoy incesantemente activo poniendo bien al mundo.

Interlocutor: No obstante, ¿usted es consciente del inmenso sufrimiento del mundo?

Maharaj: Por supuesto que lo soy, mucho más de lo que lo es usted.

Interlocutor: ¿Entonces que hace usted?

Maharaj: Lo miro a través de los ojos de Dios y encuentro que todo está bien.

Interlocutor: ¿Cómo puede decir usted que todo está bien? Mire las guerras, la explotación, la lucha cruel entre el ciudadano y el estado.

Maharaj: Todos esos sufrimientos los hace el hombre y está dentro del poder del hombre ponerles un fin. Dios ayuda poniendo al hombre frente a los resultados de sus acciones y pidiendo que el equilibrio sea restaurado. El karma es la ley que trabaja por la rectitud; es la mano curativa de Dios.

[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]






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jueves, abril 30, 2009

31 de enero de 1935

El señor Ellappa Chettiar, un miembro del Consejo Legislativo de la Presidencia de Madrás y un hindú influyente, preguntó:

—¿Por qué se dice que el conocimiento nacido de la escucha no es firme, mientras que el nacido de la contemplación es firme?

Maharshi: También se dice que el conocimiento de oídas (
paroksha) no es firme, mientras que el que nace de la propia comprensión de uno (aparoksha) es firme.

Y también se dice que la escucha ayuda a la comprensión intelectual de la Verdad, que la meditación aclara la comprensión, y, finalmente, que la contemplación suscita la realización de la Verdad. Además, también se dice que todo ese conocimiento no es firme y que sólo es firme cuando es tan claro y tan íntimo como una uva en la palma de la propia mano.

Hay aquellos que afirman que la escucha sólo bastará, puesto que una persona competente que, tal vez en encarnaciones anteriores, ya se ha cualificado, realiza y permanece en la paz tan pronto como escucha la Verdad que se le dice una sola vez, mientras que la persona que no está tan cualificada debe pasar por las etapas prescritas arriba, antes de entrar en
samadhi.

-.-

La señora Piggott regresó de Madrás y efectuó otra visita. Formuló preguntas relativas a la regulación de la dieta.

Piggott: ¿Qué dieta se le prescribe a un
sadhaka (el que está comprometido en prácticas espirituales)?

Maharshi: Alimento
sátvico en cantidades limitadas.

Piggott: ¿Qué es alimento
sátvico?

Maharshi: Pan, frutas, verduras, leche, etc.

Piggott: Algunas gentes toman pescado en el Norte de la India. ¿Se puede hacer eso?

El Maharshi no dio ninguna respuesta.

Piggott: Los europeos estamos acostumbrados a una dieta particular; el cambio de dieta afecta a la salud y debilita a la mente. ¿No es necesario conservar la salud física?

Maharshi: Completamente necesario. Cuanto más débil está el cuerpo, más se fortalece la mente.

Piggott: En ausencia de nuestra dieta habitual, nuestra salud se resiente y la mente pierde fuerza.

Maharshi: ¿Qué entiende usted por fuerza de la mente?

Piggott: El poder para eliminar el apego mundano.

Maharshi: La cualidad del alimento influencia a la mente. La mente se alimenta del alimento consumido.

Piggott: ¡Ciertamente! ¿Cómo pueden los europeos adaptarse sólo al alimento sátvico?

Maharshi: (Señalando al señor Evans-Wentz). Usted ha estado tomando nuestro alimento. ¿Se sintió indispuesto a causa de eso?

Sr. Evans-Wentz: No. Porque estoy acostumbrado a él.

Piggott: ¿Qué hay sobre aquellos que no están tan acostumbrados?

Maharshi: El hábito es sólo un ajuste al medio. Lo que importa es la mente. El hecho es que a la mente se la ha entrenado para pensar que ciertos alimentos son sabrosos y buenos. El material alimenticio ha de obtenerse igualmente bien, tanto en la dieta vegetariana como en la que no lo es. Pero la mente desea determinado alimento porque está acostumbrada a él y lo considera sabroso.

Piggott: ¿Hay restricciones para el hombre realizado de una manera similar?

Maharshi: No. Él está estabilizado, y no es influenciado por el alimento que toma.

Piggott: ¿Preparar una dieta de carne no es matar la vida?

Maharshi: El ahimsa es muy importante en el código de disciplina de los yogis.

Piggott: Incluso las plantas tienen vida.

Maharshi: ¡Y también las losas en las que usted está sentada!

Piggott: ¿Podemos acostumbrarnos gradualmente al alimento vegetariano?

Maharshi: Sí. Ese es el modo.


[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




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martes, marzo 31, 2009

Tao Te King (XXVII, XVIII)

XXVII

Un buen caminante no deja huellas.
Un buen orador no se equivoca ni ofende.
Un buen contable no necesita útiles de cálculo.
Un buen cerrajero no usa barrotes ni cerrojos,
y nadie puede abrir lo que ha cerrado.
Quien ata bien no utiliza cuerdas ni nudos,
y nadie puede desatar lo que ha atado.
Así, el sabio que siempre ayuda a los hombres,
no los rechaza.
El sabio que siempre conserva las cosas,
no las abandona.
De él se dice que está deslumbrado por la luz.
Por esto, el hombre bueno no se considera maestro de los hombres;
y el hombre que no es bueno estima como buenas las cosas de los hombres.
No amar el magisterio ni la materia de los hombres,
y aparentar ignorancia, siendo iluminado,
éste es el secreto de toda maravilla.


XXVIII

Quien conoce su esencia masculina,
y se mantiene en el principio femenino,
es como el arroyo del mundo.
Mientras sea como el arroyo del mundo
la virtud eterna no lo abandonará,
y retornará a la infancia.
Quien conoce su propia blancura,
y se mantiene en la oscuridad,
es como ser el modelo del mundo.
Mientras sea como el modelo del mundo,
la virtud eterna no se alterará en él,
y retornará a lo Absoluto.
Quien conoce su gloria,
y se mantiene en la desgracia,
es como el valle del mundo.
Mientras sea como el valle del mundo
la virtud eterna le colmará
y retornará a la sencillez.
Lo sencillo, cuando se divide,
modela todos los útiles.
El sabio, cuando gobierna
rige a todos los ministros
y así conserva la unidad.







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sábado, febrero 07, 2009

El Sí Mismo está más allá de la mente

Interlocutor: Cuando era un niño experimenté muy a menudo estados de felicidad completa, cercanos al éxtasis. Más tarde, cesaron. Pero desde que vine a la India reaparecieron, particularmente desde que le encontré a usted. Sin embargo estos estados, por maravillosos que sean, no son duraderos. Vienen y van y no hay ningún conocimiento de cuando volverán de nuevo.

Maharaj: ¿Cómo puede algo ser estable en una mente que ella misma no es estable?

Interlocutor: ¿Cómo puedo hacer que mi mente sea estable?

Maharaj: ¿Cómo puede una mente inestable hacerse a sí misma estable? Por supuesto no puede. La naturaleza de la mente es vagar de un lado a otro. Todo lo que usted puede hacer es llevar el foco de la consciencia más allá de la mente.

Interlocutor: ¿Cómo se hace?

Maharaj: Deseche todos los pensamientos excepto uno: el pensamiento «yo soy». La mente se rebelará al comienzo, pero con paciencia y perseverancia cederá y se tranquilizará. Una vez que usted esté tranquilo, las cosas comenzarán a acontecer espontáneamente y completamente naturales, sin ninguna interferencia de su parte.

Interlocutor: ¿Puedo evitar esta dilatada batalla con mi mente?

Maharaj: Sí, puede. Viva su vida como viene, pero siempre alerta, siempre vigilante, dejando que todo acontezca como acontece, haciendo las cosas naturales de modo natural, sufriendo, regocijándose como la vida lo traiga. Eso también es una vía.

Interlocutor: Bien, entonces puedo casarme, tener hijos, llevar un negocio ser feliz.

Maharaj: Ciertamente. Usted puede ser feliz o no, tómelo a su paso.

Interlocutor: Pero yo quiero felicidad.

Maharaj: La verdadera felicidad no puede ser encontrada en las cosas que cambian y se desvanecen. El placer y el dolor alternan inexorablemente. La felicidad viene del sí mismo y sólo puede encontrarse en el sí mismo. Encuentre su sí mismo real (swarupa) y todo lo demás vendrá con él.

Interlocutor: Si mi sí mismo real es paz y amor, ¿por qué está tan inquieto?

Maharaj: No es su sí mismo real el que está inquieto, pero su reflejo en la mente aparece inquieto porque la mente es inquieta. Es como el reflejo de la luna en el agua agitada por el viento. El viento del deseo agita a la mente, y el «yo», que no es más que un reflejo del Sí mismo en la mente, aparece cambiante. Pero esas ideas de movimiento, de inquietud, de placer y de dolor están todas en la mente. El Sí mismo está más allá de la mente, presenciador consciente, pero no implicado.

Interlocutor: ¿Cómo alcanzarlo?

Maharaj: Usted es el Sí mismo aquí y ahora. Deje a la mente en paz, permanezca consciente y no implicado y usted se dará cuenta de que estar alerta pero desapegado, observando cómo los acontecimientos vienen y se van, es un aspecto de su naturaleza real.

Interlocutor: ¿Cuáles son los otros aspectos?

Maharaj: Los aspectos son infinitos en número. Dése usted cuenta de uno, y se dará cuenta de todos.

Interlocutor: Dígame usted algo que me ayude.

Maharaj: ¡Usted sabe mejor lo que usted necesita!

Interlocutor: Yo estoy inquieto. ¿Cómo puedo obtener paz?

Maharaj: ¿Para qué necesita usted paz?

Interlocutor: Para ser feliz.

Maharaj: ¿No es usted feliz ahora?

Interlocutor: No, no lo soy.

Maharaj: ¿Qué le hace a usted infeliz?

Interlocutor: Tengo lo que no quiero, y quiero lo que no tengo.

Maharaj: ¿Por qué no lo invierte usted?: Quiera lo que usted tiene y no se preocupe por lo que no tiene.

Interlocutor: Quiero lo que es agradable y no quiero lo que es doloroso.

Maharaj: ¿Cómo sabe usted lo que es agradable y lo que no lo es?

Interlocutor: Por la experiencia pasada, por supuesto.

Maharaj: Guiado por la memoria usted ha estado persiguiendo lo agradable y esquivando lo desagradable. ¿Lo ha logrado usted?

Interlocutor: No, no le he logrado. Lo agradable no dura. El dolor vuelve de nuevo.

Maharaj: ¿Cuál dolor?

Interlocutor: El deseo del placer, el miedo del dolor, ambos son estados de miseria. ¿Hay un estado de placer sin mezcla?

Maharaj: Todo placer, físico o mental, necesita un instrumento. Ambos instrumentos físico y mental son materiales, se fatigan y se agotan. El placer que proporcionan es necesariamente limitado en intensidad y duración. El dolor es el trasfondo de todos sus placeres. Usted los quiere porque sufre. Por otra parte, la búsqueda misma del placer es la causa del dolor. Es un círculo vicioso.

Interlocutor: Puedo ver el mecanismo de mi confusión, pero no veo mi salida de él.

Maharaj: El examen mismo del mecanismo muestra la salida. Después de todo, su confusión está solo en su mente, que hasta ahora nunca se ha rebelado contra la confusión y nunca ha logrado hacerse con ella. Se ha rebelado sólo contra el dolor.

Interlocutor: ¿De modo que todo lo que puedo hacer es permanecer confundido?

Maharaj: Esté alerta. Indague, observe, investigue, aprenda todo lo que pueda sobre la confusión, como opera, lo que le hace a usted y a otros. Viendo claramente la confusión usted deviene limpio de la confusión.

Interlocutor: Cuando miro dentro de mí mismo, encuentro que mi deseo más fuerte es crear un monumento, construir algo que me sobreviva. Incluso cuando pienso en un hogar, esposa e hijos, es porque ello es un testimonio de mí mismo duradero, sólido.

Maharaj: De acuerdo constrúyase un monumento. ¿Cómo se propone usted hacerlo?

Interlocutor: Importa poco qué construya, mientras sea permanente.

Maharaj: Ciertamente, usted puede ver por usted mismo que nada es permanente. Todo se gasta, se viene abajo, se disuelve. El terreno mismo sobre el que usted construye cede. ¿Qué puede usted construir que sobreviva a todo?

Interlocutor: Intelectualmente, verbalmente, yo soy consciente de que todo es transitorio. Sin embargo, de algún modo mi corazón quiere permanencia. Quiero crear algo que dure.

Maharaj: Entonces usted debe construirlo de algo duradero. ¿Qué tiene usted que sea duradero? Ni su cuerpo ni su mente durarán. Usted debe buscar en otra parte.

Interlocutor: Anhelo la permanencia, pero no la encuentro en ninguna parte.

Maharaj: Usted mismo, ¿no es usted permanente?

Interlocutor: Yo he nacido, y moriré.

Maharaj: ¿Puede usted decir verdaderamente que usted no era antes de nacer y puede usted decir cuando esté muerto: «Ahora ya no soy». Usted no puede decir desde su propia experiencia que usted no es. Usted solo puede decir «yo soy». Los demás tampoco pueden decirle a usted que «usted no es».

Interlocutor: No hay ningún «yo soy» en el sueño profundo.

Maharaj: Antes de hacer afirmaciones tan perentorias, examine usted cuidadosamente su estado de vigilia. Usted descubrirá pronto que está lleno de vacíos, cuando la mente se queda en blanco. Note cuán poco recuerda usted incluso cuando está plenamente despierto. Usted no puede decir que usted no estuvo consciente durante el sueño. Simplemente, usted no recuerda. Un vacío en la memoria no es necesariamente un vacío en la consciencia.

Interlocutor: ¿Puedo hacerme a mí mismo recordar mi estado de sueño profundo?

Maharaj: ¡Por supuesto! Eliminando los intervalos de inadvertencia durante sus horas de vigilia, usted eliminará gradualmente el largo intervalo de atención ausente que usted llama sueño. Usted sabrá que está dormido.

Interlocutor: Sin embargo el problema de la permanencia, de la continuidad del ser, no está resuelto.

Maharaj: La permanencia es una mera idea, nacida de la acción del tiempo. El tiempo a su vez depende de la memoria. Por permanencia usted quiere decir una memoria sin cortes a través de un tiempo sin fin. Usted quiere eternizar la mente, lo cual no es posible.

Interlocutor: ¿Entonces qué es eterno?

Maharaj: Eso que no cambia con el tiempo. Usted no puede eternizar una cosa transitoria —sólo lo que no cambia es eterno.

Interlocutor: Yo estoy familiarizado con el sentido general de lo que usted dice. No anhelo más conocimiento. Todo lo que quiero es paz.

Maharaj: Usted puede tener toda la paz que quiera pidiendo.

Interlocutor: Estoy pidiendo.

Maharaj: Debe usted pedir con un corazón indiviso y vivir una vida integrada.

Interlocutor: ¿Cómo?

Maharaj: Desapéguese de todo lo que torna a su mente inquieta. Renuncie a todo lo que perturba su paz. Si usted quiere paz, merézcala.

Interlocutor: Ciertamente todo el mundo merece paz.

Maharaj: Sólo la merecen aquellos que no la perturban.

Interlocutor: ¿De qué manera perturbo yo la paz?

Maharaj: Siendo un esclavo para sus deseos y temores.

Interlocutor: ¿Incluso cuando están justificados?

Maharaj: Las reacciones emocionales nacidas de la ignorancia o de la inadvertencia nunca están justificadas. Busque una mente clara y un corazón limpio. Todo lo que usted necesita es mantenerse tranquilamente alerta, indagando en la naturaleza real de usted mismo. Ésta es la única vía hacia la paz.


[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]








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