domingo, diciembre 02, 2012

Annamalai Swami


Pregunta: Tengo una hermana que cree que el fin del mundo está por llegar producto de un holocausto nuclear. Muchas otras personas piensan lo mismo. Tiene el Swami alguna opinión sobre esto?

Annamalai Swami: No creo que el mundo vaya a ser destruido en el futuro cercano. Pero aún si eso ocurriese no es algo en lo que deberías pensar o preocuparte. Mantén tu atención en el presente, mantente en la consciencia del Ser. Si te estableces en la consciencia del Ser no vas a necesitar preocuparte por el futuro del mundo. Si te realizas en el Ser, nada podrá tocarte. Puedes destruir el cuerpo de un Jnani, puedes destruir el mundo donde él vive, pero nunca podrás toca o cambiar su auto-realización, su consciencia del Ser.

La desaparición del universo entero no afectará al Jnani porque Jnana es indestructible. La consciencia, que es el sustrato del universo, no puede ser alterada de modo alguno. Cuando el mundo aparece en la consciencia, la consciencia no sufre ni se somete a cambio alguno. Es así entonces, que incluso cuando desaparezca este universo, la consciencia permanecerá intacta, sin que nada le afecte.

Todo lo que aparece algún día desaparece. No existe la permanencia en el mundo de las formas. Pero esa consciencia inalterable en la que las formas aparecen nunca podrá disminuirse, destruirse o alterarse de modo alguno. Si aprendes a realizar, a convertirte, en esa consciencia llegas a entender que nada puede tocarte, nada puede destruirte.

La ignorancia nos causa esa preocupación acerca de una posible destrucción del cuerpo físico (muerte). Si atas y haces dependiente tu estado de bienestar al estado de bienestar del cuerpo físico, estarás siempre preocupándote y sufriendo por todo. Cuando sabes, por experiencia directa, de que tu eres el Ser, te darás cuenta que no existen esas cosas llamadas nacimiento o muerte. Te darás cuenta de que eres inmortal. La auto-realización del Sí mismo, del Ser, a veces es llamada “el estado inmortal” porque nunca termina, porque no puede alterarse o destruirse. Si mantienes la atención en tu Ser puedes obtener esta inmortalidad. Si logras obtenerla, en ese último estado del Ser encontrarás además que no existe el nacimiento, ni la muerte, no existen los deseos, miedos, las preocupaciones, no existe la mente y en última instancia tampoco existe el mundo.


Extracto de una sesión de Preguntas y Respuestas con Annamalai Swami, discípulo de Sri Ramana Maharshi. Del Libro “Living by the Words of Bhagavan”, página 294.

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domingo, octubre 03, 2010

Advaita Según Mooji



Interlocutor: Su propio Maestro, Papaji, es a menudo llamado maestro Advaita. A Sri Ramana, que es el Guru de Papaji, muchos le han atribuido el hecho de que se haya reavivado esta antigua filosofía no-dual en los tiempos modernos. ¿Puedo preguntarle de qué trata todo esto del Advaita?

Mooji: Advaita trata de Ti; de quién o qué eres. La gran ventaja del Advaita radica en que no necesitas ninguna base religiosa. No necesitas creer en nada en absoluto. Gente que sigue todo tipo de tradiciones vienen al Advaita y son bien recibidos. Sólo un anhelo en el corazón por conocerte a ti mismo, o de estar libre de sufrimiento, debe estar ahí para que se realice la Verdad de lo que esta antigua y práctica filosofía señala.

El Advaita es directo, señala hacia la Verdad inmediatamente, desde el primer instante. Primero, señala que tú eres completo tal como eres; luego comienza a guiarte fuera del sufrimiento. No hay camino. Esta es la Verdad absoluta. A medida que este entendimiento se hace más profundo, se produce un gran alivio. Aquí no se te dice cómo debes prepararte para este viaje: que debes meditar diariamente, estar comprometido o ser fuerte. Lo que hacen este tipo de consejos es ponerte en frente una serie de tareas antes incluso de que hayas comenzado tu indagación. La ausencia de toda práctica espiritual en Advaita es la principal diferencia cuando lo comparamos con muchas otras vías que empiezan con la asunción de que tú eres tu mente, que estás limitado y que tienes que hacer algo para liberarte. Advaita te enseña desde el principio que quien eres realmente, siempre ha sido libre. Se te señala directamente hacia la siempre perfecta y no cambiante realidad del Ser, tu Ser. Primero, descubre la Verdad, luego haz lo que plazca a tu corazón.

Interlocutor: Entonces, en esa Libertad, ¿cómo se ven y se manejan las emociones?

Mooji: Las emociones son sólo la expresión de un Ser universal. Todo, no sólo las emociones sino toda acción, cada pensamiento, cada movimiento; todo se incluye en esta maravillosa expresión de la Eseidad. Advaita no interpreta ni se enfoca sobre ningún movimiento en particular. La poca o la mucha atención se pone en este “juego de olas”. A las emociones se les da espacio para que se expresen, para agotar su expresión y encontrar de nuevo la paz en el Ser. La presencia y el juego de las emociones no son una medida de la pura Consciencia que eres. Quien ha despertado a la Verdad, ya no se identifica con ningún objeto, pensamiento, persona o emoción. No sufren decepciones porque están libres de expectativas. Son uno con el flujo natural de la manifestación, con la danza natural de la energía cósmica que aparece en estos cuerpos. Aunque el condicionamiento pueda manifestarse todavía, no hay una asociación interna con eso. Así, permanecen naturalmente libres. Sin identificarse con la memoria personal, todo este ruido del condicionamiento se disuelve. El mismo concepto de condicionamiento, reconocido como mero pensamiento, se desvanece en el tiempo gradualmente.

Interlocutor: Mi experiencia es la del yoga y la meditación. Estar en satsang y leer sobre Advaita, de alguna forma me confunde.

Mooji: Eso es natural. La mente está confusa porque la mente siempre está intentando conseguir algo, entender, tener la sensación “yo sé esto”, “yo entiendo esto”, “yo sé a dónde voy”. La mente está muy enfocada en una proyección lineal y progresiva. Por eso, inicialmente, cuando choca con algo tan simple como la no dualidad, donde no hay ningún sitio al que “ir”, nada que atrapar, la mente condicionada se vuelve muy confusa, realmente muy confusa.

Interlocutor: Entonces, es realmente muy sencillo.

Mooji: Es incluso más sencillo que sencillo. Sencillo implica que hay algo que necesitas hacer que no es difícil, pero Esto existe incluso antes de que se piense que es sencillo. Se experimenta como difícil porque no puedes deshacerte en tu mente de la noción de que eres limitado. La mente recoge incontables conceptos, y al aferrarnos a los que no son verdaderos, sofocamos nuestra espontaneidad, el reconocimiento de nuestro Ser inherente. Así es que, la mente que dice “¡no entiendo!” ¿cómo puede entender la total simplicidad cuando su naturaleza es volver complejo lo que es natural?

Interlocutor: ¿Qué es la auto indagación?

Mooji: La auto indagación es el espejo en el que lo Eterno se reconoce a Sí mismo. Al mirar con la ayuda de este espejo, llegas a saber instantáneamente quién eres realmente; no quién es tu cuerpo, no quien piensas tú que eres o quien otros dicen que eres; no, a través de este mirar, una percepción directa no-dual de tu Ser, se revela. Tu Ser no es un objeto, ¿cómo puede la mente encontrar o alcanzar lo que no es un objeto? No me refiero sólo a objetos físicos. Un pensamiento es un objeto de percepción tanto como lo pueda ser cualquier cosa material, y también lo son los sentimientos, imágenes, recuerdos y sensaciones. Brevemente, todos los fenómenos son objetos. La mente está acostumbrada a interpretar y medir los fenómenos. Entonces, ¿cómo puede descubrir la mente eso que es consciente de los fenómenos, que es tu propio Ser, la única Realidad? Eres consciente de todo lo que aparece frente a ti en la pantalla de la Consciencia. ¿Dónde está el mundo sin ti? ¿Dónde y qué son los pensamientos sin ti, el que los percibe? ¿Dónde están las experiencias sin ti, el único que las percibe? Tú eres la raíz y la fuente de toda experiencia. No puede haber ninguna experiencia sin ti.

Interlocutor: Me han dicho que Advaita Vedanta es la enseñanza espiritual más elevada.

Mooji: Real y verdaderamente, Advaita no es una enseñanza. Yo no lo llamaría una enseñanza. Una enseñanza requiere de alguien que va a estudiar y a aprender. Advaita va directo y dice: “¿Quién es ese que va a aprender? ¿Puedes aprender a ser tú?”

Interlocutor: Más y más gente, creo, está buscando libertad.

Mooji: Para ser honesto, una vez creí lo mismo, pero entonces vi que la mayoría de la gente está buscando satisfacer sus proyecciones. Que realmente viven en sus mentes y la mente sólo pretende querer libertad. De hecho, la mente no quiere Libertad en absoluto. Es lo último que quiere porque la Libertad mata a la mente condicionada. Pero sí, hay una atracción creciente hacia el descubrimiento espiritual. Esto es bueno, aunque inicialmente uno empieza de una forma indirecta. Tú estás navegando. Podrías cambiar de una balsa a un aerodeslizador y luego pasarte a un barco, pero aún sigue siendo algo bueno, aunque no estás en el agua, al menos estás sobre el agua. Pero no me preocupo demasiado por todos estos movimientos que se dan en la Consciencia universal, porque hay muchos malentendidos sobre lo que realmente significa y Es la Verdad. Por la Verdad tienes que dejar todo a un lado y desnudarte de todas tus proyecciones, condicionamientos y conceptos, y entonces, cuando estás totalmente desnudo, no coges otros nuevos, permaneces desnudo.

Interlocutor: ¿El Advaita puede ayudar a hacer un mundo mejor?

Mooji: Cuando estás libre de la influencia hipnótica de tus propios conceptos, tu condicionamiento mental y proyecciones vanas, eres verdaderamente accesible para tu propio Ser. No habrá ninguna energía interna restrictiva o ninguna necesidad de manipular a otros para satisfacer tus proyecciones. De alguna forma, tu entorno mejora automáticamente con tu presencia. De la misma forma que los árboles nos proveen de oxígeno para respirar, lo que nadie les agradece, los seres humanos que han despertado a la Verdad irradian una gran paz, comunión y amor sin hacer ningún esfuerzo consciente para ello. La paz es su verdadera naturaleza. Hay un dicho, “Si tengo un trozo de pan y te doy la mitad, me he quedado sin la mitad, pero si te doy todo mi conocimiento y amor, todavía tengo todo el conocimiento y el amor que he dado.” Y esto es lo que es compartir la Verdad. No estás compartiendo objetos, es compartir un Sujeto, y el Sujeto no puede ser dividido. Tú eres Eso.

Así es que, para responder a tu pregunta, ¿puede el Advaita, que significa la verdadera comprensión y experiencia de la Verdad, ayudar al mundo? ¡Por supuesto que puede! Incluso con tu misma búsqueda de la Verdad, no estás ayudándote sólo a ti mismo sino que se está ayudando a otros seres automáticamente también. Cuando tu mente se vuelve hacia la Justicia, la Paz, simultáneamente habrá una búsqueda para eliminar el odio, el miedo y el deseo, que son todos formas de ignorancia. Tu búsqueda es sagrada porque vuelves tu rostro hacia la Verdad y la gente es atraída a esta Verdad, que es otro nombre para quienes somos.

Traducido de "Breath of the Absolute" (El Hálito del Absoluto) por Asun Aparicio.

Publicado en el Blogs "Wu Wei's Corners"


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sábado, agosto 01, 2009

Tao Te King (XXXI, XXXII)

XXXI

Las armas son instrumentos nefastos.
El hombre de Tao nunca se sirve de ellas.
El hombre de bien considera la izquierda como sitio de honor,
pero permanece a la derecha cuando porta armas.
Las armas son instrumentos nefastos,
no adecuados para el hombre de bien.
Sólo las usa en caso de necesidad,
y lo hace comedidamente,
sin alegría en la victoria.
El que se alegra de vencer
es el que goza con la muerte de los hombres.
Y quien se complace en matar hombres
no puede prevalecer en el mundo.
Para los grandes acontecimientos
el sitio de honor es la izquierda,
y la derecha para los hechos luctuosos.
El segundo jefe se coloca a la izquierda,
y el primer jefe a la derecha, que es el lugar reservado en los ritos fúnebres.
Quien haya matado
debe llorar con dolor y tristeza.
La victoria en la guerra
debe seguir el rito funerario.


XXXII

El Tao, en su eternidad, carece de nombre.
Aunque mínimo en su unidad,
el mundo no puede contenerla.
Si los príncipes y los reyes
pudieran permanecer en el Tao
todos los seres se les someterían.
El cielo y la tierra
se unirían para llover dulce rocío
El pueblo, sin gobierno
por sí mismo se ordenaría con equidad.
Cuando en el principio se dividió, dando formas a todas las cosas,
tuvo nombres.
Con los nombres supo contenerse,
y así, no corre peligro.
El Tao es al universo
como los riachuelos y los valles son respecto a los ríos y al mar.





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domingo, julio 19, 2009

La Presenciación


Interlocutor: Yo estoy lleno de deseos y quiero cumplirlos. ¿Cómo puedo lograr lo que quiero?

Maharaj: ¿Merece usted lo que desea? De un modo u otro usted tiene que trabajar por el cumplimiento de sus deseos. Invierta energía y espere los resultados.

Interlocutor: ¿De dónde voy a sacar la energía?

Maharaj: El deseo mismo es energía.

Interlocutor: ¿Entonces por qué no se cumplen todos los deseos?

Maharaj: Quizás no fue bastante fuerte ni duradero.

Interlocutor: Sí, ese es mi problema. Quiero cosas, pero soy perezoso cuando llega el momento de la acción.

Maharaj: Cuando su deseo no es claro ni fuerte, no puede tomar forma. Además, si sus deseos son personales, para su propio disfrute, la energía que usted les da es necesariamente limitada; no puede ser más que la que usted tiene.

Interlocutor: Sin embargo, a menudo personas ordinarias alcanzan lo que desean.

Maharaj: Después de desearlo muchísimo y durante mucho tiempo. Incluso entonces, sus logros son limitados.

Interlocutor: ¿Y qué hay de los deseos no egoístas?

Maharaj: Cuando usted desea el bien común, el mundo entero quiere con usted. Haga suyo propio el deseo de la humanidad y trabaje usted por él. Ahí usted no puede fracasar.

Interlocutor: La humanidad es obra de Dios, no mía. Yo estoy interesado en mí mismo. ¿No tengo el derecho de ver mis deseos legítimos cumplidos? No harán daño a nadie. Mis deseos son legítimos. Son deseos justos, ¿por qué no se hacen realidad?

Maharaj: Los deseos son justos o injustos según las circunstancias; depende de cómo usted los considere. Es solo para el individuo para el que una distinción entre justo e injusto es válida.

Interlocutor: ¿Cuáles son las líneas directrices para tal distinción? ¿Cómo puedo yo saber cuales de mis deseos son justos y cuales son injustos?

Maharaj: En su caso los deseos que llevan al sufrimiento son injustos y los que llevan a la felicidad son justos. Pero usted no debe olvidar a los demás. Su sufrimiento y su felicidad también cuentan.

Interlocutor: Los resultados están en el futuro. ¿Cómo puedo yo saber lo que serán?

Maharaj: Use su mente. Recuerde, observe. Usted no es diferente de los demás. La mayoría de sus experiencias son válidas para usted también. Piense clara y profundamente, penetre la estructura entera de sus deseos y sus ramificaciones. Ellos son una parte importantísima de su entramado mental y emocional y afectan poderosamente a sus acciones. Recuerde, usted no puede abandonar lo que no conoce. Para ir más allá de usted mismo, usted debe conocerse.

Interlocutor: ¿Qué quiere decir conocerme a mí mismo? Al conocerme a mí mismo, ¿qué es exactamente lo que llego a conocer?

Maharaj: Todo lo que usted no es.

Interlocutor: ¿Y no lo que yo soy?

Maharaj: Lo que usted es, usted ya lo es. Sabiendo lo que usted no es, usted se libra de ello y permanece en su propio estado natural. Todo ello acontece de modo enteramente espontáneo y sin esfuerzo.

Interlocutor: ¿Y qué descubro?

Maharaj: Usted descubre que no hay nada que descubrir. Usted es lo que usted es y eso es todo.

Interlocutor: ¿Pero finalmente qué soy yo?

Maharaj: La negación última de todo lo que usted no es.

Interlocutor: ¡Yo no comprendo!

Maharaj: Es su idea fija de que usted debe ser una cosa u otra la que le ciega a usted.

Interlocutor: ¿Cómo puedo deshacerme de esta idea?

Maharaj: Si usted confía en mí, crea cuando le digo que usted es la presenciación pura que ilumina la consciencia y su contenido infinito. Dése usted cuenta de esto y viva de acuerdo con ello. Si usted no me cree, entonces vaya usted al interior, indagando «¿qué soy yo?», o enfoque su mente sobre «yo soy», lo cual es ser puro y simple.

Interlocutor: ¿De qué depende mi fe en usted?

Maharaj: De su penetración en el corazón de otras gentes. Si usted no puede ver dentro de mi corazón, vea dentro del suyo propio.

Interlocutor: Yo no puedo hacer ni lo uno ni lo otro.

Maharaj: Purifíquese usted por una vida bien ordenada y útil. Observe sus pensamientos, sus sentimientos, sus palabras y sus acciones. Eso aclarará su visión.

Interlocutor: ¿No debo renunciar a todas las cosas primero, y vivir una vida sin hogar?

Maharaj: Usted no puede renunciar. Usted puede dejar su casa y dar un disgusto a su familia, pero los apegos están en la mente y no le dejarán a usted hasta que usted conozca su mente por dentro y por fuera. Lo primero es lo primero —conózcase a usted mismo, todo lo demás vendrá con ello.

Interlocutor: ¡Pero usted ya me ha dicho que yo soy la Realidad Suprema! ¿No es eso conocimiento de sí mismo?

Maharaj: ¡Por supuesto que usted es la Realidad Suprema! ¿Pero y qué? Cada grano de arena es Dios; saberlo es importante, pero eso es solo el comienzo.

Interlocutor: Bien, usted me ha dicho que yo soy la Realidad Suprema. Yo le creo a usted. ¿Qué es lo siguiente que tengo que hacer?

Maharaj: Ya se lo he dicho. Descubra todo lo que usted no es. Ni el cuerpo, ni los sentimientos, ni los pensamientos, ni las ideas, ni el tiempo, ni el espacio, ni el ser ni el no ser, ni esto ni eso —nada concreto ni abstracto que usted pueda señalar es usted. Una mera afirmación verbal no bastará —usted puede repetir una fórmula inacabablemente sin ningún resultado. Usted debe observarse continuamente —particularmente su mente— momento a momento, sin omitir nada. Esta presenciación es esencial para la separación entre el sí mismo y el no sí mismo.

Interlocutor: La presenciación —¿no es mi naturaleza real?

Maharaj: Para presenciar, debe haber algo que presenciar. ¡Estamos todavía en la dualidad!

Interlocutor: ¿Qué hay sobre presenciar al presenciador? ¿La presenciación de la presenciación?

Maharaj: Juntar palabras no le llevará a usted lejos. Vaya usted adentro y descubra lo que usted no es. Nada más importa.



[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]






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viernes, julio 10, 2009

2 de febrero de 1935

Otro día, el señor Evans-Wentz continuó:

—¿Se puede tener más de un maestro espiritual?

Maharshi: ¿Quién es un Maestro? Después de todo, el Maestro es el Sí mismo. Según las etapas del desarrollo de la mente, el Sí mismo se manifiesta externamente como el Maestro. Avadhuta, famoso santo de la antigüedad, decía que él había tenido más de veinticuatro Maestros. El Maestro es aquél de quien uno aprende algo. A veces, el Gurú puede ser también inanimado, como en el caso de Avadhuta. Dios, el Gurú y el Sí mismo son idénticos.

Un hombre de mentalidad espiritual piensa que Dios es omnipenetrante y toma a Dios como su Gurú. Más tarde, Dios le pone en contacto con un Gurú personal y el hombre le reconoce como todo en todos. Finalmente, a ese mismo hombre, por la Gracia del Maestro, se le hace sentir que su Sí mismo es la Realidad y nada más. Así es como encuentra que el Sí mismo es el Maestro.

Evans-Wentz: ¿Inicia a sus discípulos Sri Bhagaván?

El Maharshi guardó silencio.

Después, uno de los devotos se encargó de responder, diciendo:

—El Maharshi no ve a nadie como fuera de su Sí mismo. Así pues, para él no hay discípulos. Su Gracia es omnipenetrante y Él comunica su Gracia a cualquier individuo que la merece en silencio.

Evans-Wentz: ¿Cómo ayudan los libros a la Realización del Sí mismo?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le mentalizan espiritualmente.

Evans-Wentz: ¿Hasta dónde ayuda el intelecto?

Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le hace sumergir el intelecto en el ego, y el ego en el Sí mismo.


[Extraido del libro "Conversaciones con Ramana Maharshi (Tomo I)" de Sri Ramana Maharshi]




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martes, junio 30, 2009

Tao Te King (XXIX, XXX)

XXIX

Quien pretende el gobierno del mundo
y transformar éste,
se encamina al fracaso.
El mundo es un jarro sagrado
que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo, lo deforma,
quien lo aferra, lo pierde.
Hay quienes marchan adelante,
hay quienes marchan detrás.
Hay quienes permanecen callados,
hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros débiles.
Algunos medran, otros perecen.
Luego el sabio rechaza el exceso,
la extravagancia y la propia complacencia.


XXX

El que está en el camino del Tao,
no refuerza el imperio de las armas.
Toda acción provoca reacciones.
Sólo zarpas y espinos nacen
en el lugar donde acampan los ejércitos.
Después de la guerra, siguen años de hambre.
El buen general vence, y allí se queda.
No abusa de su poder, no se sobrestima.
Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
Cuando las cosas alcanzan su extremo, comienzan a declinar.
Eso es oponerse al Tao.
Y lo que se opone al Tao
Camina rápidamente a su fin.








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