sábado, junio 02, 2007

El presente vivo

Interlocutor: Por lo que yo puedo ver, no hay nada irregular en mi cuerpo ni en mi ser real. Ninguno de ellos son de hechura mía y no necesitan ser mejorados. Lo que no ha ido bien es el «cuerpo interior», llámelo mente, consciencia, antahkarana, cualquiera que sea el nombre.

Maharaj: ¿Qué considera usted que no va bien en su mente?

Interlocutor: Es inquieta, codiciosa de lo agradable y temerosa de lo desagradable.

Maharaj: ¿Qué hay de malo en su búsqueda de lo agradable y en su huida de lo desagradable? El río de la vida corre entre las orillas del dolor y del placer. Es solo cuando la mente se niega a correr con la vida y se aferra a las orillas, cuando eso deviene un problema. Por correr con la vida quiero decir aceptación —dejar que venga lo que viene y que se vaya lo que se va. No desee, no tema, observe lo que acontece, cómo y cuando acontece, pues usted no es lo que acontece, usted es a quien ello acontece. Finalmente usted no es ni siquiera el observador. Usted es la potencialidad última de la que la consciencia omniabarcante es la manifestación y expresión.

Interlocutor: Sin embargo, entre el cuerpo y el sí mismo hay una nube de pensamientos y de sentimientos que no sirven ni al cuerpo ni al sí mismo. Estos pensamientos y sentimientos son inconsistentes, transitorios y desprovistos de significación, mero polvo mental que ciega y sofoca; sin embargo, están ahí, oscureciendo y destruyendo.

Maharaj: Ciertamente, la memoria de un acontecimiento no puede pasar por el acontecimiento mismo. Tampoco lo puede su anticipación. Hay algo excepcional, único, en el acontecimiento presente, que no tienen el acontecimiento pasado ni el venidero. Hay en él una viveza, una actualidad; destaca como si estuviera iluminado. En lo que acontece ahora hay el «sello de la realidad», que el pasado y futuro no tienen.

Interlocutor: ¿Qué es lo que da al presente ese «sello de la realidad»?

Maharaj: No hay nada peculiar en el acontecimiento presente que lo haga diferente del pasado y del futuro. Por un momento el pasado fue actual y el futuro lo devendrá también. ¿Qué hace al presente tan diferente? Obviamente, mi presencia. Yo soy real porque yo soy siempre ahora, en el presente, y lo que está conmigo ahora participa en mi realidad. El pasado está en la memoria, el futuro —en la imaginación. No hay nada en el acontecimiento presente mismo que lo haga destacar como real. Puede ser un suceso simple, periódico, como la campanada de un reloj. A pesar de nuestro conocimiento de que as campanadas sucesivas son idénticas, la campanada presente es completamente diferente de la anterior y de la siguiente —en tanto que recordada, o esperada. Una cosa enfocada en el ahora está conmigo, pues yo soy siempre presente; es mi propia realidad la que yo imparto al acontecimiento presente.

Interlocutor: Pero nosotros tratamos cosas recordadas como si fueran reales.

Maharaj: Nosotros consideramos los recuerdos, solo cuando irrumpen en el presente. Lo olvidado no cuenta hasta que uno lo recuerda —lo cual implica traerlo al ahora.

Interlocutor: Sí, puedo ver que hay en el ahora algún factor desconocido que da realidad momentánea a la actualidad transitoria.

Maharaj: Usted no necesita decir que es desconocido, pues usted lo ve en constante operación. Desde que usted nació, ¿ha cambiado alguna vez? Las cosas y los pensamientos han estado cambiando todo el tiempo. Pero la sensación de que lo que es ahora es real no ha cambiado nunca, ni siquiera en sueño.

Interlocutor: En el sueño profundo no hay ninguna experiencia de la realidad presente.

Maharaj: La vacuidad del sueño profundo se debe enteramente a la falta de recuerdos específicos. Pero hay una memoria general de bienestar. Hay una diferencia de sensación cuando decimos «yo estaba profundamente dormido» y «yo estaba ausente».

Interlocutor: Vamos a repetir la pregunta con la que comenzamos: entre la fuente de la vida y la expresión de la vida (que es el cuerpo), está la mente y sus estados siempre cambiantes. La corriente de los estados mentales es sin fin, sin significación y dolorosa. El dolor es el factor constante. Lo que nosotros llamamos placer es sólo un lapso, un intervalo entre dos estados dolorosos. El deseo y el temor son la trama y la urdimbre del hecho de vivir, y ambos están hechos de dolor. Nuestra pregunta es: ¿puede haber una mente feliz?

Maharaj: El deseo es el recuerdo del placer y el temor es el recuerdo del dolor. Ambos hacen a la mente inquieta. Los momentos de placer son meramente lapsos en la corriente del dolor. ¿Cómo puede ser feliz la mente?

Interlocutor: Eso es verdad cuando deseamos placer o esperamos dolor. Pero hay momentos de dicha inesperada, imprevista. Dicha pura, no contaminada por el deseo. No buscada, no merecida, dada por Dios.

Maharaj: Sin embargo, la dicha solo es dicha frente a un trasfondo de dolor.

Interlocutor: ¿El dolor es un hecho cósmico, o puramente mental?

Maharaj: El universo es completo y donde hay completud, donde no falta nada, ¿qué puede dar dolor?

Interlocutor: El universo puede ser completo como un todo, pero incompleto en los detalles.

Maharaj: Una parte del todo vista en relación al todo es también completa. Sólo cuando se ve aisladamente deviene deficiente y así un foco de dolor. ¿Qué es lo que lleva al aislamiento?

Interlocutor: Las limitaciones de la mente, por supuesto. La mente no puede ver el todo por la parte.

Maharaj: Muy bien. La mente, por su naturaleza misma, divide y opone. ¿Puede haber alguna otra mente, que una y armonice, que vea el todo en la parte y la parte como totalmente relacionada con el todo?

Interlocutor: La otra mente —¿dónde buscarla?

Maharaj: Yendo más allá de la mente que limita, divide y opone. Poniendo fin al proceso mental tal como nosotros lo conocemos. Cuando éste llega a su fin, nace esa mente.

Interlocutor: ¿En esa mente ya no existe el problema de la alegría y de la pena?

Maharaj: No como nosotros las conocemos, como deseable o repugnante. Deviene más bien una cuestión de amor que busca expresión y que encuentra obstáculos. La mente inclusiva es amor en acción, batallando contra las circunstancias, inicialmente frustrado, finalmente victorioso.

Interlocutor: Entre el espíritu y el cuerpo, ¿es el amor el que proporciona el puente?

Maharaj: ¿Quién más? La mente crea el abismo, el corazón lo cruza.


[Extraido del libro "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta Maharaj]








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2 Comentarios:

el dí­a miércoles, junio 20, 2007 9:05:00 a. m., Anonymous milo dijo...

Hola a los selectos lectores de este blog,

Leyendo este diálogo de Nisargadatta me ha venido a la cabeza un libro que leí hace algún tiempo. Se titula "El poder del Ahora" y tiene la virtud de estar escrito por un occidental (canadiense, creo) para occidentales, en términos que nos resultan más sencillos de entender a quienes no hemos nacido y crecido en oriente.

Lo que me resulta más interesante es descubrir intensas similitudes entre la comprensión de la cual habla el autor y la comprensión expresada por los diferentes maestros orientales. En el fondo, explicado de formas muy diferentes, yo percibo que la comprensión es la misma o muy similar. Un ser humano en un momento dado es capaz de detener su imparable proceso mental, salir de alguna forma de ese torrente de pensamientos que le arrastra, y llegar a ver las cosas desde un punto de vista enteramente diferente. Deja de identificarse con el personaje que parece representar en el mundo, comprende de alguna forma lo que él es (o al menos lo que él no es), y como resultado de ello alcanza lo que todos buscamos, la paz, la iluminación, la comprensión, la realidad, la unidad... llámese como se quiera.

Un saludo a todos

 
el dí­a miércoles, junio 20, 2007 6:03:00 p. m., Blogger juanba dijo...

Estimado Milo,

He leído ese libro de Eckhart Tolle (por cierto, es alemán) y sí, como bien vos decís, todo es similar porque todo apunta a lo mismo ya que el estado de realización, santidad, iluminacion, de consciencia elevada o como te guste llamarlo es Uno.

Podemos decir entonces que el destino es Uno solo que caminos para llegar a él hay muchos y variados.

El libro de Tolle es más digerible para el pensamiento occidental, el pensamiento oriental es distinto, dice lo mismo, pero con otras palabras, tiene otra forma de hacerte ver las cosas. En lo personal me quedo con éste último, con las fuentes. Tolle tiene mucho abrevado de hindúes y budistas, de hecho creo que ha sido (o es) practicante de vías orientales de meditación sólo que él trata de "occidentalizar" sus enseñanzas en base a lo que ha aprendido.

Si querés seguir leyendo otros posts de Maharaj u otros referentes en este blog verás que todos tienen más similitudes que diferencias si se los sabe leer y comprender en su esencia.

Salutes y gracias por pasar!

 

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